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[El año 2000 hice una entrevista al escritor Luis Antonio de Villena para Portalgay. Me permito reproducir aquí la entrevista por su interés.]
Según caminaba hacia mi cita con Luis Antonio de Villena, luminaria de la poesía, icono gay respetado por toda la prensa comme il faut, intelectual y señor de las letras, me puse a pensar si había hecho bien en no maquillarme, en no endosarme uno de mis descomunales turbantes, en no aparecer con mi ayudante, chofer, cámaras y joyas, porque parecía un tanto pobretona, demasiado insignificante para la Diva que todos esperarían. Más bien me sentía como una becaria nerviosa dirigiéndose a su primera entrevista con una estrella a la que admira desde hace años y cuya destacada posición le gustaría robar.
Ya llevaba recorrida buena parte de la calle Hortaleza – y mucha marica perfumada apresurándose a los tea dances – cuando, de repente, todo aquello me recordó a Eva al desnudo, y Eva era yo. La perversa Eva Harrington, la novata que decide aprenderlo todo de la gran estrella Margot Channing (Bette Davis) hasta robarle su estrellato, su trono.
Habíamos quedado por teléfono: “el domingo en el café Figueróa, llevaré a un amigo”, me dijo él amablemente. Yo estuve de acuerdo. Con tal de que él estuviese a gusto, habría accedido a hacerle la entrevista hasta en la fiesta de la espuma. Pero este no era el caso, porque si algo identifica a Luis Antonio es su seriedad, su carencia de frivolidad en los tiempos del tamarismo ilustrado, como bien atestigua la solapa de su última novela Pensamientos mortales de una dama: “poeta destacado desde que, en 1971, publicase su primer libro de poemas. Por su poemario Huir del invierno recibió el premio de la Crítica 1981, y su obra lírica, hasta hoy, se encuentra reunida en La belleza impura (Poesía. 1970-1989). Celebración del libertino (1998) fue galardonado con el XIX Premio de Poesía Ciudad de Melilla. Ha publicado también novelas y relatos, así Amor pasión (1983), En el invierno romano (1986) o Chicos (1989). Entre su abundante y sugestiva obra narrativa destacamos Fuera del mundo (1992), Divino (1994), El burdel de Lord Byron (Premio Azorín 1995), Fácil (1996), El charlatán crepuscular (1997), Oro y locura sobre Baviera (1998) y Madrid ha muerto (1999). Entre sus ensayos se encuentran El libro de las perversiones (1992), Fin de siglo (El sesgo clásico en la penúltima poesía española), Leonardo da Vinci (Una biografía) (1993), Carne y tiempo (Lectura e inquisiciones sobre Constantino Kavafis) (1995), Biografía del fracaso (1997), El ángel de la frivolidad y su máscara oscura (1999), El mal mundo (Premio Sonrisa Vertical 1999), y Caravaggio, exquisito y violento (2000)”.
En fin, teniendo en cuenta que en mi caso tendría que compaginar tan prolífica obra con mi maquillaje – que me roba no pocas horas – entro en el café completamente disuadida de la posibilidad de suplantar a esta máquina de producir arte.
Cuando su cálida sonrisa me saluda desde una mesa al fondo y me presenta emocionado – es curioso, pero mantiene una cualidad de niño ilusionado harto envidiable – a su acompañante como la Shangay Lily, me alegro genuinamente de haber desechado Eva al desnudo. Finalmente, tras el debate de rigor sobre mi persona pública y el impacto que toda mi parafernalia habría tenido sobre el veterano café de la calle Augusto Figueroa – “se habrían puesto todos en pie si hubieses venido maquillada” llega a decir Luis Antonio –, decidimos trasladarnos a la más tranquila planta de arriba.
Shangay Lily: Mari, me encanta que hayas elegido el Café Figueroa para quedar. Es muy simbólico. Un clásico en el ambiente ahora que Chueca se ha desarrollado tanto. Por cierto, ¿tú, que has vivido mucho en el ambiente, estás a gusto en Chueca o te sientes un poco como esas señoras que desde su mecedora miran asombradas como su pueblo va cambiado y se llena de discoteques y jovenzuelos?
L.A. de Villena: ¡Bueno, me estás llamando mayor! (risas)… y es verdad. Pero, bueno (resignado)… Si, a mí el café Figueroa me gusta porque es un sitio que lleva mucho tiempo, y es un sitio muy de charlar, y para mí, muchas veces, el ligue está muy unido a charlar, a historias tranquilas… pero no ahora, también cuando era más joven. Y Chueca, es un barrio que lo he conocido hace tantos años, aunque yo nunca he vivido aquí, pero he pasado tantos tiempos aquí, que me es un barrio absolutamente familiar… que mí, para serte sincero, me gustaba más cuando estaba un poquito más tranquilo… es decir, yo no soy muy partidario del gueto, el gueto a mi me parece una solución transitoria, pero, independientemente, como a veces he dicho de broma: mejor el gueto que la pedrada (risas). Claro, porque si vas por la calle y te tiran una piedra y tienes un gueto donde no te tiran la piedra, pues, evidentemente, el gueto es mejor. Pero en la vida gay, el gueto es una solución transitoria, camino hacia el estar todos con todos, es decir, a que cada uno pueda estar en cualquier parte y decir, en cualquier parte, lo que le gusta e intentar ligar, en cualquier parte, con quien le guste… Entonces, a mí, los guetos no me gustan… Pero bueno sé que son inevitables, aunque no debieran constituirse en una historia in eternum.
S.L: Honey, ¿No te importa que te diga Mari ó te hable en femenino de vez en cuando, no?
L.A: No, no me importa, aunque no me gusta… vamos, entre amigos, para ponernos finos: como un idiolecto, como un habla de un grupo social no me importa el femenino. Porque uno – cuando yo tenía 20 años – iba a fiestas en las que había mucha gente que hablaba en femenino, solo en la fiesta, fuera no… Pero, no me gusta, porque me recuerda que eso es lo que han utilizado toda la vida para insultar a muchos homosexuales en el colegio, a muchos niños, a muchos adolescentes, a los que les han hecho la vida imposible, con una crueldad verdaderamente inaudita, una crueldad que todavía no se ha contado, la terrible crueldad que pueden tener los adolescentes y los preadolescentes…
S.L: ¿Y no crees en la positivización de ese insulto, en la apropiación de ese lenguaje ofensivo para darle un significado positivo?
L.A: (Escéptico) Bueno, pues si, si creo… Pero yo creo que ya se ha hecho. Es decir, si eso iba a dar algún resultado, o sea: que no nos importase que nos hablaran en femenino, ya ha ocurrido. Porque, evidentemente, no nos importa… Pero, yo… me parece que debe haber pluralidad, es decir, que el mundo gay, en este momento, de lo que está falto es de una pluralidad. Porque hay muchos gays que intentan ir por un camino, que es el modelo norteamericano, que ha sido bueno para muchas cosas y es malo para otras y hay que dejar que la gente sea gay del modo que quiera… a lo mejor unos hablarán en femenino, y otros no, y unos llevarán tacones, y otros irán vestidos de señores antiguos, y otros… se vestirán como una travestí que conocí yo en un bar de valencia hace muchos años que iba vestido (corrige rápidamente), iba vestida de señora mayor, de señora de pueblo, de anciana (risas)… Pues, bueno, ¡estupendo! …
S.L: Darling, ¿Tienes más éxito con los chulazos desde que te has convertido en un icono gay? Porque, ¿eres consciente de que te estás convirtiendo en un icono intelectual gay, no?
L.A: (Se ruboriza) Pues no lo sé, eso no lo sé… Me refiero a… ¿que me haya convertido en un icono gay?, no lo sé… (Aunque parece incómodo, yo se lo vuelvo a confirmar, pero él, azorado, lo ignora) Hombre, yo empecé a escribir cosas gays hace mucho tiempo, porque era lo que yo vivía, y era mi vida, y en un momento dado eso salió en mi literatura, hace mucho tiempo, pues, ¡fíjate!: finales de los años setenta, o sea que, ¡hace más de veinte años que yo he hablado de cosas gays! Pues bien, me parece natural… Porque a mí me gusta que la vida gay sea una vida natural, que cada uno seamos como somos de una manera natural… Y, ¿tengo más éxito? Pues, no lo sé… Hombre, me miran más, pero yo no sé si eso significa más éxito… También ocurre que me he hecho más tímido, yo antes era más lanzado… hombre, nunca he sido muy lanzado, pero, cuando era más anónimo, era un poquito más lanzado, ahora soy menos lanzado, porque me miran, y eso me corta…
S.L: ¿Sabes? Hace poco, una persona con la que yo trabajaba en la radio me decía “yo no te he contratado porque seas gay, te he contratado por tu profesionalidad, y tú no dejas de decir que eres gay”. Yo le intenté explicar que si no fuese por mi homosexualidad, no estaría en esto, porque lo único que yo quería era cambiar la percepción de la gente sobre la homosexualidad, para que dentro de unos años nadie le hiciese a un inseguro adolescente de Málaga el mismo daño que la sociedad me hizo a mí. En tu caso, ¿tienes un compromiso político con tu arte? ¿Tu sexualidad repercute en tu escritura?
L.A: Hombre, la sexualidad repercute en tu escritura como repercutiría en tu pintura o en cualquier cosa, ¿no? Yo creo que en un mundo libre, lo normal es que tu sexualidad repercuta en lo que tú haces. Ahora, vuelvo a lo mismo: que repercuta de maneras distintas. No tiene porqué repercutir en un único camino, puede repercutir de maneras muy distintas. Mi sexualidad repercute en lo que escribo, sin lugar a dudas, sin embargo, yo creo que a uno lo tienen que contratar y lo tienen que leer por la calidad de lo que hace y no por ser gay… Lo primero es la calidad y lo segundo es ser gay… Hombre, en tu caso concreto – y en el caso de muchos, a lo mejor en el mío también – en el mundo en que vivimos podemos servir un poco de testimonio que ayude a otras personas a que no lo pasen mal, como nosotros, o por lo menos yo lo pasé… Pero eran otros tiempos, yo fui adolescente en pleno franquismo y, naturalmente, en ese momento, bajo una ley de absoluto silencio y de represión brutal – porque era tan honda que era brutal – ayudada por la iglesia católica, pues, naturalmente, yo lo pasé muy mal, horriblemente mal… casi era tan mal que ni sabía lo mal que era… Lo estaba pasando tan mal que tuvo que pasar mucho tiempo para que me diera cuenta de hasta qué punto aquello me había hecho daño, porque en el propio momento casi no me daba cuenta, de puro obnubilado que estaba… Así que, yo creo, si podemos ayudar a que alguien no pase eso, pues está muy bien… Aunque te sigo diciendo que falta el testimonio, yo quizá lo haga, porque tengo un libro pensado sobre eso, sobre el tremendo daño que en una época se hizo a niños en el colegio y yo creo que eso es una de las cosas que más hay que denunciar porque, claro, las hacen menores con menores y son de una crueldad terrorífica, y eso no se ha contado…
S.L: ¿Y piensas utilizar el foro privilegiado que tienes en la prensa nacional para apoyar temas gays?
L.A: Hombre, eso ya lo utilizo como puedo… Lo que pasa es que, yo creo, un articulista, cuando hacemos periodismo, los que hacemos periodismo, no tiene porqué especializarse en un tema… es decir, yo hablo de muchos temas, hablo de política, hablo de temas que afectan a todos y, cuando surge, hablo también de temas gays desde la posición de una persona que conoce ese mundo, pero me parece que… Mira, yo soy buen amigo de Pedro Zerolo (Presidente de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas), pero no somos lo mismo, yo soy un escritor que es gay, y el es un militante gay. Son dos cosas distintas. Es decir, yo no soy un militante gay, soy un señor normal que escribe, y que es gay, como podría ser otra cosa…
S.L: Bueno, Mari, aquí llega la pregunta del millón: ¿existe la literatura gay, marica u homosexual?
L.A: Pues, como tú sabes, sobre eso hay para todos los gustos… Mi opinión es que no, no en el sentido profundo de la palabra, es decir: las literaturas se hacen por idiomas, o sea, que la literatura gay que se escribe en España, es decir, la literatura de tema gay que se escribe en España, pues forma parte de la literatura española… Porque lo que si existe es la temática gay, la temática gay en literatura o en arte, eso, si existe… Y lo que ocurre – por eso se plantea el problema de si hay literatura gay – es que la temática homosexual ha crecido mucho, como es lógico, quiero decir, como esto es un fenómeno que se ha hecho más público, ha crecido, se ha abierto, se ha expandido, pues es normal que esa temática crezca… Pero yo creo que sigue siendo un tema, y a lo mejor, en casos muy especiales, podría ser hasta un estilema, es decir, puede haber un estilo gay, pero no una literatura gay…
S.L: ¿Y no crees que en las editoriales – como en la televisión – se está explotando un tipo de identidad homosexual que es una etiqueta creada – como en el caso de la feminidad – por el poder heterosexual?
L.A: Sí, creo exactamente eso que tú dices… Pero de eso tienen, en parte, la culpa muchos de los propios gays que se han dejado etiquetar, o que han visto, o creído que un único modelo de gay —digamos el modelo Boris— es el único modelo posible… y eso es una ridiculez, eso directamente es tonto… Porque Boris puede ser un chico estupendo, y está muy bien, ahora, eso es él… hay mucha gente que no es así ni tiene nada que ver con eso… Entonces, los que han apoyado, incluso desde revistas, ese modelo, pues se han convertido en unos dogmáticos. Y al mundo gay en este momento le hace falta quitar dogmatismo y meter pluralidad… Es absolutamente ridículo que el mundo gay no sea plural y que lo estén tendiendo a uniformizar y a convertir en una cosa de un único color y con una única pluma: la pluma universal de un cierto estilo gay. Eso es verdaderamente muy dañino, muy malo y muy perjudicial, yo estoy absolutamente en contra de ese modelo gay… Creo que me volvería a vestir de señor tradicional si eso sigue así… Es decir, si solo se puede ser una loca despepitada, creo que habrá que ponerse a hacer lo contrario. Porque, además, va incluso contra las propias locas que sean locas naturales, porque los convierte en un modelo, cuando no tiene por qué ser un modelo, son personas distintas… y, además, ese modelo social es un modelo que la sociedad de consumo y burguesa ha fagocitado perfectamente ya… Ese modelo ya ni es revulsivo, ni es subversivo, ni es inquietante, se ha convertido como… ¡como el televisor!; es como tener un televisor al lado…
S.L: ¡Y sin el mando a distancia! Claro que, hace poco, me sorprendió saber que algunos maricas jóvenes —ya sabes, los que pasan sus días en el Ohm, el Coppelia ó el Weekend— no tienen ni idea de quien fue Pasolini ¿Qué opinas de esto?
L.A: Bueno, pues me parece triste… Mira, el gay típico en mi época tendía a ser un poco culto, porque tenían una idea de concienciarse de su historia, al menos de su historia… Es decir, ellos querían saber porqué habían sido marginados, porqué había sido la homosexualidad perseguida y eso les daba cierto apetito de cultura. A mí, me parece muy triste que ese apetito lo hayan perdido. Porque, esos chicos que hoy llevan una vida más normal, tendrían que saber de dónde vienen, cuáles son sus orígenes, que ha ocurrido con las historias de las personas que son como son ellos… Entonces, que no les suene Pasolini, quiere decir que son personas mucho más manejables, por eso puede existir un modelo único de gay, que representan ellos… ¿Por qué?, pues, porque son tontos…
S.L: Por cierto, ¿Oscar Wilde, Jean Genet, André Gide ó Pier Paolo Pasolini, con qué forma de compromiso político te quedas?
L.A: Bueno, cada cual la tuvo a su modo, porque eran épocas distintas. En su momento, el compromiso de Gide fue el compromiso por antonomasia, era homosexual y además de izquierdas… Genet era más bien la rebelión y la subversión, el estar absolutamente en contra del sistema, es más, a Genet le hubiera horripilado la existencia de movimientos gays de liberación, porque él hubiese pensado que, al contrario, el gay tiene que ser marginado, porque eso le mantiene viva la rebelión… Y Pasolini, es el hombre que quiso ser comunista, que creyó que se podría volver a un pueblo libre, donde se pudiese vivir la pansexualidad como él la había vivido, como la había visto Italia antes de la burguesía, la pansexualidad natural… Pero la burguesía capitalista ha arrasado con todo eso…
S.L: Pues, nos queda Oscar Wilde, cuyo Aniversario se cumple ahora. ¿Cómo les presentarías a los jóvenes maricas que no lo conozcan a Oscar Wilde?
L.A: Pues Wilde fue un hombre muy moderno para su tiempo y, a la vez, un hombre muy de su tiempo, cosa que está muy bien, es decir, quizá todo talento tendría que ir por ahí… Wilde es un gran escritor del fin de siglo, sus libros son muy buenos, tienen el tono del fin de siglo —como El retrato de Dorian Grey— y al mismo tiempo tienen algo chispeante, algo lleno de ingenio, de fuerza, de una inteligencia enormemente aguda, que está muy por encima de su tiempo. De tal manera que tú lees, hoy día, cosas de Wilde y parecen escritas ayer. Entonces, a la vez es muy de su tiempo y muy contemporáneo. Es enormemente contemporáneo. Es un tipo divertido, transgresor, inteligente, y a la vez, ha sido el primer mártir de la homosexualidad. Bueno, el primer mártir oficial de la homosexualidad, porque, naturalmente, había muchísimos antes. Pero, digamos que ese es el primero que se convirtió en un mártir oficial de la homosexualidad, a pesar de que estaba casado y tenía dos hijos, no lo olvidemos…
S.L: Tú has escrito que los tres grandes pilares que sustentaron al Wilde Total fueron el neopaganismo, el esteticismo y el cristianismo. ¿Qué ismo sustentaría hoy a Wilde si viviese en Chueca?
L.A: Bueno (algo escandalizado), ¡es que yo creo que Oscar Wilde no viviría en Chueca! Porque no lo necesitaría, supongo que vendría a Chueca, pero no viviría aquí… Y le sustentarían los mismos pilares, es decir: el esteticismo, porque, de otra manera, pero hoy se puede ser un esteta. Ese socialismo utópico que él buscaba, porque sigue siendo necesario un socialismo utópico. Y ese neopaganismo, que sigue siendo igualmente necesario, porque el neopaganismo es una manera de pensar en un mundo que alguna vez sea feliz: el mundo como El Jardín del Edén y no como un valle de lágrimas…
S.L: ¿Y a ti – que ya te incluyeron entre los posnovísimos – que ismo te sustenta hoy?
L.A: Pues, en eso coincido un poco con Wilde, pero, naturalmente, en otro tiempo, porque a mí el ismo que más me sustenta quizá sea ese neopaganismo, entendido como la necesidad que tiene la sociedad occidental de buscar una moral nueva, sustitutiva del cristianismo, del catolicismo, la necesidad de abolir esa historia que ha sido tan dañina. Yo creo mucho en el neopaganismo como una nueva lectura de lo pagano. Teniendo, sin embargo, en cuenta, una de las cosas que el cristianismo y la rebelión comunista han podido tener en común: el amor por el desheredado, el amor por las personas humildes, por las personas a quienes les ha ido mal, en fin, la ayuda a los humillados y ofendidos… y buscar un cierto nivel de justicia…
S.L: Hablando de humillados y ofendidos, ¿qué te parece la nueva prensa gay?
L.A: Pues, que le falta diversidad, que casi toda es muy igual, que está cortada por el mismo patrón, que ya nos la sabemos un poco de memoria… Entonces, necesita hacerse más amplia, es decir, necesita meter más temas y no pensar que todos los gays andan, únicamente, yendo de discoteca en discoteca los sábados por la noche y todos en masa… y que todos son muy guapos, y que todos van al gimnasio… Ni todos son muy guapos, ni todos van al gimnasio, ni todos van las noches de sábados de discoteca en discoteca. Entre otras cosas, porque, a estas alturas, vivimos en una sociedad enormemente masificada, y salir los sábados por la noche es una gran horterada, es de ser muy hortera (risas)…
S.L: ¿Porqué una mujer para Pensamientos mortales de una dama?
L.A: Bueno, pues porque yo necesitaba crear un personaje femenino… Es decir, había hecho muchos masculinos y muy raros, casi me había especializado en personajes masculinos raros, entonces quería buscar una mujer normal… era un reto conmigo mismo como novelista. Este es mi libro más raro, yo digo, porque es el más normal…
S.L: Obviando la oposición de todas las escritoras a la etiqueta que supone el término, ¿ves alguna relación entre la narrativa femenina y la homosexual?
L.A: No, aparte de la lucha de las etiquetas, es lo mismo, la narrativa femenina es una narrativa que trata el tema de mujeres y la narrativa homosexual trata temas de homosexuales, y ambos pertenecen a determinadas corrientes de la literatura dentro de un idioma…
S.L: Por cierto, ¿no han intentado ver en el hecho de que escribas desde una perspectiva de mujer la ratificación de ese famoso tópico de los heteros – que a mí me pone de los nervios – de que todos los homosexuales queremos ser mujeres?
L.A: Si, hombre, claro, de hecho, hay quien me ha dicho: “seguro que la mujer que sale en la novela eres tú”… y yo, muy tranquilamente, le he dicho que no, que los sentimientos de esa mujer no son los míos y que, bueno, yo no niego que todos tengamos algo femenino, que yo incluso tenga un lado muy femenino, pero nunca he querido ser una mujer…
S.L: Por cierto, tu novela se abre con una cita de Sylvia Plath, un icono feminista, ¿Tomas algo del discurso feminista?
L.A: No, esas citas iniciales están puestas como una pequeña provocación… Porque lo que la novela cuenta es la transformación de una mujer muy normal, de la alta burguesía, casada, con hijos, que de repente, al filo de los cincuenta años, se transforma en una mujer distinta, que empieza a tener relaciones con hombres jóvenes, con chicos muy guapos… (Se abstrae) Ahí, sí, quizá, se pueda ver un elemento colindante con el mundo gay… pero se convierte en una mujer nueva… (De repente se pierde y, tras preguntarme de qué hablábamos, yo le recuerdo a Sylvia Plath) ¡Ah, sí! En ese sentido Sylvia Plath sirve como un referente, en tanto que ella ó Adrienne Rich, la otra cita, que es una lesbiana feminista, son imágenes de mujeres que, o bien ellas mismas han hecho, o bien han pretendido que haya transformaciones, y esta mujer de mi novela se transforma…
S.L: Hablando de transformar, hace poco oí decir que en los años sesenta y setenta los artistas e intelectuales querían cambiar la sociedad, y que ahora solo quieren ser ricos y famosos, ¿estás de acuerdo?
L.A: Pues, algo de eso hay… Hombre, no se puede generalizar, porque generalizar es algo malo, pero es cierto, en los setenta había más interés por transformar el mundo… aunque, no veo porqué no se puede compatibilizar ambos… intentar transformar el mundo y ser rico a la vez (risas)…
S.L: En tu novela hay una continua referencia a la prostitución de distintos niveles… ¿Qué te parece el apasionante mundo del chapero?
L.A: Bueno, a mí me interesa mucho, porque lo he visto mucho, incluso lo he tratado, y me parece un mundo muy peculiar que, además, está muy lejano – sobre todo lo estaba, ahora lo está menos – de la prostitución femenina. No se parece nada a esta. Es otro mundo… y es un mundo donde todo está a caballo… está la homosexualidad, está a caballo la marginación… se crea un mundo muy distinto y con mucha fuerza interior, y eso a un creador le puede parecer muy atractivo…
S.L: ¿Y no es trastrocar un fenómeno exclusivamente gay al mundo hetero, o te has documentado sobre la incidencia de la prostitución masculina en el mundo hetero, no es mucho menor?
L.A: Claro, claro, me he documentado… Bueno, no solo me he documentado, es que además lo sé. Porque lo he visto en amigas mías… La prostitución masculina para mujeres, en España es muy nueva, pero yo me acuerdo de haberlo visto en Francia en los años 70. Entonces en España no sé si lo había, pero no era evidente… Ahora lo hay cada vez más, porque las mujeres se han dado cuenta de que también ellas pueden recurrir al hombre objeto, igual que los hombres habían recurrido tradicionalmente a mujeres objeto. Y yo creo que ahora hay muchas mujeres que van con chicos jóvenes…
S.L: Hablando de chicos jóvenes, he encontrado una preocupación con la edad a lo largo de toda la novela. ¿Te preocupa la edad? ¿No crees que en la comunidad gay se han reproducido los peores patrones que tras muchos esfuerzos consiguieron cancelar las feministas: el físico sobre el intelecto y las apariencias sobre el contenido?
L.A: Bueno, yo creo que sí, que la comunidad gay en esto ha sido especialmente dura, y todavía lo es, es decir, en la medida en que toda la sociedad tiende a valorizar lo joven en exceso, ¡pero es que en el mundo gay una persona con cuarenta años ya está fuera de circulación!… y eso es muy triste…
S.L: ¿Y no hay algo de eso en la desbordante admiración de Wilde hacia la belleza, lo que tú llamas neopaganismo?
L.A: Hombre, yo creo que Wilde siguió en eso la vieja tradición griega, que venía del mundo de los dorios y que luego se institucionalizó, tal como lo vemos ahora, en el mundo alejandrino, de admiración por la juventud… Pero yo creo que ese tipo de pareja sigue siendo una de las cosas que la sociedad acepta menos, es decir, la idea de una persona madura con un hombre joven, sea hombre o mujer… que la pareja tenga edades desiguales, es decir, que alguien, de cincuenta años, vaya con alguien, de veinticinco, pues a mí me parece muy bien. Sin embargo es una de las cosas que siguen estando muy mal vistas. Cuando, realmente, son muy creadoras… Uno da madurez y el otro da juventud, uno enseña experiencia y el otro enseña entusiasmo, a mí me parece una pareja estupenda…
S.L: A moí, también… Por cierto, ¿qué consejo le darías a una marica escritora como yo?
L.A: Bueno, pues que sigas escribiendo más y que sigan como el último y mejor…
S.L: Gracias, darling…
L.A: No, querido, muchas gracias a ti.
Preparando todo para el venidero estreno de mi próximo espectáculo teatral “Masculino Singular: el futurista” en Madrid, teatro Arenal, ya está el video promocional en el que os podáis hacer una idea del espectáculo. hablaré de la banca, facebook, twitter, el feminismo y su impostura que yo llamo mujerismo (eso que las mujeres machistas quieren hacer pasar desde la derecha por verdadero feminismo “sin odiar a los hombres”), los gays aburguesados o burgayses, la perra vida ligando en el chat, el imperativo categorico en la comunidad gay de ser “fashion” a todas horas y cómo lo viven los matrimonios en el sexo, mi paso por un reality horrendo, mi pasión por el que hacen en el Vaticano y las conversaciones que tienen los obispos en sus manifestaciones.
Atentas a esa parte sobre mi paso por el reality de Antena 3 “La granja de los famosos”. Fue tal que así.
[Publicado originalmente en Público.es]
El caso de Andrés García Torres, el cura de Fuenlabrada retirado de su cargo por el Obispo de Getafe tras ser acusado de ser homosexual, ha evidenciado, una vez más, la terrible homofobia que la repulsiva Iglesia Católica sigue sembrando por el mundo. Mostradme un caso de homofobia y yo os señalaré un vínculo con esa hipócrita institución corroída de avaricia, represión y homosexualidad negada.
Pero centrémonos en este caso particular. Aquí la homofobia llega por ambos lados:
Por un lado tenemos al curita, una prenda analfabeta, que se dedica a soltar barbaridades insultantes como su famoso Que me midan el ano a ver si lo tengo dilatado y se queda más homófobo que ancho. Esto me recuerda a una broma que ese ignorante estúpido de Mariano Mariano me hizo en una entrevista en Marbella durante un sarao. El supuesto humorista no dudó en mostrar cero sensibilidad hacia otra persona a pesar de su discapacidad (solidaria sobre todo) y, tras mi cariñosas respuestas, me soltó un ridículo “yo el esfínter no lo tengo flojo como tú” que me dejó perplejo. ¿Cuándo van estos infelices heterosexistas a aprender que el esfínter es un músculo y por lo tanto el ejercicio, la penetración anal, lo que hace es fortalecerlo (aparte de prevenir el cáncer de próstata al masajearla)? Pues no, hay que seguir escuchando esa sarta de cromañeces que nos devuelven a la Edad Media como mínimo.
Señores, que existe una cosa que se llama fisiología, estudiad un poco y aprended las bondades de un esfínter bien utilizado. Si por ser dilatado se “aflojase” o aumentase su tamaño, después de todas las cagadas que soltamos en la vida (en vuestros casos por la boca) tendríamos un hoola-hop a los 20 años. El sexo anal muy al contrario de “ceder” el esfínter, lo fortalece. Ignorangutanes.
Por otro lado tenemos a la sacrosanta Madre Iglesia que en un acto de “caridad cristiana” se apresura a apartarle de su parroquia por sospechas de que pudiese ser homosexual (a juzgar por una foto… y lo que se callan, como siempre) y le ordena recibir un “peritaje psiquiátrico”. Porque todos sabemos que la homosexualidad es una “enfermedad” para la asquerosa Iglesia Homófoba. Pero lo peor está por llegar. Cuando escuchamos en labios del cura homófobo-homosexual las preguntas que los “psiquiatras” adeptos a la Iglesia Católica le hacen el alma se nos cae al suelo.
En palabras del cura, el psiquiatra “Me interrogó de forma denigrante, me preguntó si mis padres me habían violado de niño o si les había visto tener relaciones sexuales entre ellos”. Aparte de esto el médico le prescribió, entre otras pruebas, la de detección del VIH. La terapia que deberá seguir, “conforme a los postulados de la antropología cristiana” -como dice la orden del obispo-. A estas preguntas se sumaron otras como sí había mantenido relaciones sexuales con su hermano de niño o si habían abusado de él, porque todos sabemos que la homosexualidad es un trauma infantil que está a la par de un psicópata asesino o que la homosexualidad produce por arte de magia el VIH (seguid asustando a los inocentes niños que bastante sufren ya al descubrir su homosexualidad en una sociedad llena de homofobia). ¡Menuda panda de homófobos de mierda anida la Iglesia!
Y luego está el chulazo con el que se hizo la foto, Yannick Delgado. En un primer momento el cura Andrés afirmó que era un seminarista con el que había acudido a Fatima. Pero la Iglesia afirma que no les consta que el chulazo portugués sea seminarista como podemos leer aquí:
En respuesta a las preguntas de EL PAÍS, una portavoz del obispado asegura que “no le consta” que el joven con el que le acusan de haber mantenido una relación, Yannick Delgado, “sea seminarista”. Sin embargo, Delgado, de 28 años y origen cubano, afirma que estudió en el Seminario de Getafe desde 2006 a 2007. En la reunión con el obispo, según el sacerdote, se le mostró una fotografía en la que ambos aparecen solos, agarrados por el hombro y con el torso desnudo durante un viaje a Fátima. Esa era la supuesta prueba. “Hacía mucho calor y estábamos sin camiseta, ¿qué es este puritanismo? ¡Estamos en el siglo XXI!”, protesta García Torres que, al igual que Delgado, niega mantener o haber mantenido una relación más allá de la amistad. La imagen que supuestamente le mostraron, asegura, solo la tenían ellos y desconocen cómo llegó a manos del obispado. “Estaba en mi ordenador, ni siquiera la subí a Facebook”, dice Delgado. Los tribunales han fallado en multitud de ocasiones que la Iglesia puede, por ejemplo, despedir a un profesor de religión por su vida privada, pero lo que no puede hacer es investigarla.
Un momento, ¿los seminaristas tienen perfiles en facebook? ¿Y suben fotos como esta? (corriendo a facebook). Me encantaría ver esta tragedia social con algo más de humor, pero por desgracia no hay nada gracioso ni divertido en esta historia que no hace más que dejar al descubierto un ápice de la terrible homofobia que la Iglesia se empeña en sembrar en una sociedad aburrida de esa antigüedad (y en los políticos afines del PP).
No puedo por menos que imaginarme a un niño asustado que es llevado a estos repugnantes (sí, sé que repito el adjetivo mucho, pero es lo que me produce toda esta historia católica y esa Iglesia) psiquiatras por sus beatos padres y se encuentra bebiendo ese veneno ponzoñoso que la Iglesia católica no se corta en distribuir desde sus púlpitos hasta sus confesionarios.
Resultado final de este penoso partido de homofobia sobre yerba (sí, parece que estén todos “fumáos”): homofobia 15- sentido común 0. O, lo que es lo mismo, preservar los estereotipos, mitos, mentiras y supercherías que sustentan la homofobia en esta sociedad y que acabará sufriendo el niño inocente de un pueblo que tenga la desgracia de vivir en una familia y sociedad católicas.
¡Apostasía ya!
Murió de éxito, de especulación, de vanidad, de complacencia.
El Orgullo Gay era un ser mitológico, invencible, un misterio encerrado en una reluciente armadura (muchos rumoreaban que era una mujer harta de las limitaciones sociales, otros aseguraban que era un hombre sin miedo a definir su masculinidad en sus propios términos) que, subido a su fiel alazán, había superado mil lances, mil enfrentamientos, mil batallas, mil complots tramados en cortes corruptas e inmovilistas, obsesionadas con mantener el viejo orden a cualquier precio. Pero nada pudo con su valentía, su honestidad, su coraje…
Hasta que un grupo de comerciantes, avariciosos representantes de la recién nacida burguesía, decidió aprovecharse de aquél halo legendario, de su popularidad, del inmenso amor que le profesaba el pueblo maribollo. Se ganaron al Orgullo Gay engañándole, prometiéndole mil victorias, convenciéndole de que su lucha estaba en realidad en la corte, integrándose, asimilándose, siendo uno más. Le juraron que eso era lo que su pueblo maribollo quería: ser como los tiranos que les habían oprimido.
Y Orgullo Gay creyó en aquellas palabras. Creyó que aquellos comerciantes eran la voz de su amado pueblo. No sabía que esos impostores habían amordazado a todo aquél del pueblo maribollo que se opusiese a su plan. Y aceptó acudir a las mil fiestas, desfiles y celebraciones que los comerciantes organizaban en su honor. Aunque ese no fuese su mundo. Aunque a ella/él aquello le resultase muy incómodo. Lo mío es la lucha, no estas fiestas, repetía nervioso. La visibilidad es más importante que la lucha, le dijeron.
Y así parecía. Nadie se extrañó cuando se quitó su reluciente armadura de batalla y bajo ella descubrieron a un bellísimo ser que era tan hombre como mujer, tan viejo como joven, tan enclenque como fornido, tan amanerado como sobrio. Paseó aquella deslumbrante estampa por todas las fiestas que los comerciantes le recomendasen. Y su presencia generó una verdadera industria. Orgullo Gay se convirtió en una valiosa marca, un monopolio que sólo los comerciantes gestionaban. Y el pueblo maribollo, que por primera vez tenía un modelo en el que mirarse, al que emular, no dudó en financiar aquella nueva corte dentro de la corte.
Los años pasaron y las guerras empezaron a pasar al olvido. Todo era fiestas, fotos, distracción… Orgullo Gay no daba abasto. Hasta que un día se encontró gordo, caprichosa, mayor, alcoholizada, enganchado a las últimas drogas de diseño, a una lujuriosa vida sexual que no llenaba el vacío de su antiguo compromiso. Su corazón no resistió tanto exceso, tanta indolencia, tanta indulgencia. Se paró en uno de los numerosos festines a los que habitualmente era invitado. Nadie pudo (o quiso) hacer nada, aquél Orgullo ya no era el que admiraban antaño. Era un tirano caprichoso y ególatra que sólo acumulaba pertenencias.
Y de repente volvió la guerra, las antiguas cruzadas en nombre de un dios iracundo, falso, excluyente. Un dios inventado por los antiguos señores feudales para justificar sus desmanes. Querían restaurar el Antiguo Régimen.
Y los comerciantes, como no podían decirle al pueblo lo que habían hecho con su amado Orgullo, decidieron embutir su cadáver en la antigua armadura y pasearlo por las calles como si nada hubiese ocurrido. Pero la derrota cada vez era más evidente. Los enemigos, sin oposición, habían empezado a derrumbar todo lo construido. Especialmente el espejismo de igualdad. Los empresarios se limitaban a añadir cada vez más carrozas, más bufones, más juglares, más distracciones que disimulasen la derrota. Y a pedir que se luchase por mantener sus negocios. Pero nadie recordaba ya cómo se luchaba. Sólo sabían celebrar…
Resucitad el Orgullo. Resucitad su importancia como celebración de nuestra lucha, como recordatorio de quiénes somos, de quienes no nos permiten ser. Resucitadlo como herramienta de combate, no como negocio de unos pocos. Necesitamos a esos activistas a los que habéis boicoteado todos estos años de bonanza por denunciar vuestras manipulaciones. Para que animen a todos a que salgan a la calle a luchar, a reivindicar, a recuperar todo lo que nos van a robar. Poneos en forma. Recordad vuestra historia, vuestros activistas, los sacrificios… que los derechos no se regalan, se conquistan. Luchando.
Porque ese es el verdadero significado del Orgullo Gay: llamar a la lucha, permitir a nuestro pueblo reponer unas fuerzas que van a ser muy necesarias el resto del año, para enfrentarse a las mil agresiones homófobas que nos esperan en cada esquina de nuestra vida, desde el colegio (la gran batalla pendiente) hasta la oficina, pasando por la familia o por un simple beso. Necesitamos tener guerreros preparados y dispuestos a enfrentarse a la invasión reaccionaria, censuradora, dictatorial que se nos viene encima. Ya no hay nada más que celebrar. Ahora hay que reconstruir esa maquinaria activista, luchadora, que habéis destruido todos estos años.
Porque, como dice un amigo: “Antes con el Orgullo te daban una copita de orgullo activista que te servía todo el año, ahora te dan una copa de evasión, de entretenimiento, de vergüenza de ver lo que hemos hecho con el sacrificio de tantos millones de activistas”.
Pero eso era antes de que esos empresarios manipuladores lo convirtiesen en un Orgullo Gaypitalista, centrado en animarnos a asimilarnos, a comprar nuestra aceptación, a asimilarnos…
Resucitad aquél Orgullo, el de todos, porque lo vamos a necesitar.
Y, por lo que más queráis, usad condón. Que el Orgullo no siga siendo una ocasión para contagiarse por culpa del exceso de drogas y la bajada de guardia festiva. El sida aún mata.
publicado en Público
Ya empiezo a estar un poquito hasta el coño de la constante objetivifación de la mujer en la música. Si creyéramos los vídeos actuales resultaría que el 95% de las mujeres trabajan en un peep-show. Ese retrato continuado es denigrante y falso. Pero es la manufactura de la de realidad por el poder heterocentrista patriarcal.
El último ejemplo de la prostibarra es el nuevo video de Enrique Iglesias, al que estimo mucho desde que tuve la suerte de conocerle personalmente. Pero es una vergüenza que se siga vendiendo este retrato a los jóvenes y niños.
Luego alguien se extrañará cuando una niña, a la pregunta “¿Tú de mayor que quieres ser?”, responda: “Estriper de barra”. Nunca sabrá que no es más que una glamurización de la prostitución explotamujeres.
Volviendo sobre ese pertinente texto que es la novela El Corazón helado de Almudena Grandes (si ha habido un momento oportuno para leer ese extenso y documentado retrato de las dos Españas, es este), he descubierto un aterrador paralelismo entre cómo destruyó la derecha a la izquierda durante la República y cómo lo está haciendo ahora.
En ambos casos alimentó los miedos de las filas progresistas hasta volver a unos contra otros.
En el 36 la derecha utilizo el mito de que los comunistas estaban vendiendo España a URSS y de que había un maquiavélico plan para convertir la Piel de Toro en un estado satélite de la Unión Soviética. Un futurible nunca demostrado del que, al parecer, nos salvó Franco cuando implantó la peor de las dictaduras. Entonces fueron los anarquistas los que le hicieron el trabajo sucio al dictador y llegaron a fusilar a comunistas, destruyendo el tejido defensivo de la izquierda y precipitando la victoria fascista.
Ahora el mito es que Zapatero y el PSOE no sólo se han vendido a la derecha y aplican teorías neoliberales, sino que han provocado (ellos solos, sin ayuda mundial ni antecedente alguno) la crisis y el paro (del planeta entero, así de malo es Zapatero). Por supuesto, la solución es arrojarnos voluntariamente a la peor hoguera neoliberal: el PP.
Tan absurda fue entonces la situación de Franco abriendo un pasillo para que entrasen los anarquistas, el enemigo, en Madrid para ejecutar a los comunistas, sus aliados de izquierdas, como lo es ahora patear al PSOE en sus horas más bajas para permitir que el PP gobierne en exclusiva. Ninguna de las dos “soluciones”, por muy catárticas que sean, va a conseguir otra cosa más que precipitar el fin. Y tras el experimento con Franco ya sabemos cuánto puede durar esa “purga purificadora” que la derecha siempre alienta en los ingenuos progresistas, con el fin de que “reunifique” a los demócratas y convierta a la izquierda en el ente ejemplarmente perfecto que debe ser.
Y es que a esto es a lo que lleva el absurdo discurso purista de izquierdas que carga sobre sus filas el asfixiante fardo de una pureza extrema, una integridad impecable, una intachable dignidad democrática que por otro lado disculpa la máxima corrupción en la derecha: “De ellos ya lo sabemos, pero la izquierda para que gobierne tiene que ser perfecta, íntegra, pura e ideológica”. Por supuesto, en semejante escenario es imposible que la izquierda pueda pretender vencer jamás a un enemigo al que se le consiente o disculpa todo juego sucio y que jamás es castigado por su bochornosa oposición.
¿Realmente creo en Zapatero ahora? No. Nunca le he votado. Tengo ojos y veo los desastres que está haciendo con su extraña alianza con las políticas neoliberales e imperialistas. Pero sí que recuerdo la España que surgió en su primera legislatura. Y si la comparo con esa a la que el PP nos quiere devolver, francamente, da miedo.
¿Realmente la vena masoquista de la izquierda va a disculpar la plutocracia descarada a la que nos está llevando el PP con tal de castigar al PSOE? Parece ser que sí. De repente todos los intelectuales de izquierdas a los que conozco parecen haberse convertido en histéricos contertulios televisivos que se limitan a vocear contra a la pareja infiel esquivando cualquier análisis en profundidad. Y la prueba es Izquierda Unida cediéndole el poder al partido Popular en toda España.
Sinceramente, entre depurar el PSOE, la izquierda, o ir dibujando una nueva izquierda, en un estado medianamente amigo y hacerlo en una dictablanda que idealiza al franquismo, me quedo con el primer escenario. Cuando uno está aterrado y en manos de sus verdugos, es francamente difícil pensar en alternativas.
La razón por la que he abierto este nuevo blog es que mi servidor ha desconfigurado (y por lo tanto perdido) la base de datos de mi Divario. Hace 2 meses que no se ve y aparece como inexistente. Así que aprovechando una destrucción he decidido convertirme en Kali y crear desde la destrucción. Llevaba tiempo queriendo utilizar un formato más dinámico. Más blog y menos revista. También algo más personal que complementase mi blog en Público.
Si alguien sabe algo de bases de datos y wordpress le agradecería eternamente si me asesora con cómo recuperar o restaurar el archivo sql que guardo intacto.



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comentarios recientes
Javier on Maldito servidor
No sé si ya tienes resuelto esto, pero si tienes el archivo de la base de datos SQL o un backup de la misma debería ser relativamente sencillo restaurarlo...Shangay Lily on video promo de “Masculino Singular”
Gracias a ti, Patricia, por tu apoyo. Tan necesario, tan inesperado, tan alentador.Patricia on video promo de “Masculino Singular”
Ojalá vengas a Andalucía, estaría encantada de ver tu espectáculo, fíjate que cuanto más leo lo que escribes, más profund@ y sabi@ me pareces. Has sido uno de mis descubrimientos...Carmen (Kir) on Homofobia e hipocresía católica en Fuenlabrada
Fíjate que no había leído la noticia esa. Con ver el titular ya me bastaba y para perder el tiempo leyendo gilipolleces pues me pongo a ver crecer la hierba......Sex & My World on Resucitad el Orgullo Gay
Oh Darling.. i love this new format of blog!!!! and i've allways adored your writtings, and everyday more... Love you much... Will you help me spread the word of my new blogging...Santi Molezún on Resucitad el Orgullo Gay
He estado y asistido a toda la fiesta del Orgullo en Madrid, a todos los pregones, reinvidicaciones y conciertos, a todas las fiestas chispum-chispum, a la manifestación con los diferentes...Isabel on Resucitad el Orgullo Gay
El Orgullo, ahora mismo, es la gran fiesta de Madrid. Riadas de turistas, las tiendas del centro colapsadas, homófobos de toda la vida que hacen sus comentarios graciosetes tipo "lo...Shangay Lily on Renovarse o morir
Amado Cazador de Unicornios. Este blog es muy yo, o al menos una faceta más de mí. Yo no soy sólo el turbante y la diva y no soy más...Cazador de Unicornios on Renovarse o morir
Este Blog no se parece en NADA a ti. ¿Vas a ponerle un poquito de color al menos?Alfredo on Renovarse o morir
Solo hay una cosa real en la vida, queridísimo Shangay, que es el cambio. Cambiar para renovarse, cambiar para no oxidarse, cambiar para seguir viviendo, cambiar para crecer, cambiar para...