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Partiendo
del ensayo homónimo de Miss Shangay Lily, Mari, ¿me pasas el poppers? (la homosexualidad masculina de la A a la Z),
publicado con enorme éxito por la editorial Plaza & Janés en 2002, la
propia autora ha concebido una irónica y rompedora puesta en escena como
extensión de esa crítica al manipulado “mundo gay” que se nos quiere hacer
llegar desde los medios de comunicación, el poder, e incluso los propios
colectivos y empresas gays. En
esencia, Mari, ¿me pasas el poppers?
(La [dis]Función) es la primera
propuesta de teatro queer en España, de la mano de Miss Shangay Lily, una
visionaria que ya ha sido pionera en este terreno junto a ideólogos como
Beatriz Preciado (Manifiesto
contra-sexual, 2002), Ricardo Llamas (Teoría
torcida, 1998), Javier Saez (Teoría
queer y psicoanalisis, 2003) ó
Francisco Javier Vidarte (Homografías,1999).
Las
claves de un teatro queer pasan por
deconstruir la idea de identidad homosexual y analizarla simplemente como
desviación del poder que la sociedad heterosexista ha construido sobre nosotros
y plantear una identidad diferencial marica, bollo o rarita llena de orgullo y
multiplicidades rizomáticas. No existe la dualidad heterosexual/homosexual.
Todo son construcciones del poder falocentrista que demoniza al Otro, lo
diferente, lo queer (lo RARO). Es el Universo de la diferencia; algo que a
todos nos incumbe. En
apariencia, Mari, ¿me pasas el poppers?
(La [dis]Función) es un divertido y ácido análisis del modo en que se ha
desactivado el movimiento gay convirtiéndolo en un vacuo grupo de ambiciosos empresarios
adictos a la integración y la “normalización” (eufemismo de aburguesado), una
elite pagada por el poder a la busca de fama y glamour fáciles. Ignorando a
todo el verdadero grueso de la comunidad gay: los diferentes. El
miedo a la pluma, los sintecho homosexuales, la nueva Cultura Oso como
respuesta a la aburguesada Cultura Gay, la
reduplicación de los esquemas heterosexistas, machistas y centristas dominantes
que han creado ese mito del hombre gay lleno de dinero, libertad y buen gusto.
Cómo se ha condenado al sexo a los hombres homosexuales y la invisibilidad y la
misoginia a las mujeres, es un debate bastante complejo, pero Miss Shangay Lily
ya lo expuso con plausible claridad, humor e ironía en su libro y vuelve a hacerlo ahora: el miedo a lo femenino, el
terror a lo feminista, el pavor a los sentimientos y la eterna búsqueda de la
aprobación del hombre heterosexual son algunos de los ingredientes esenciales
que se van desgranando en el escenario de este ensayo/comedia/deconstrucción
escénica. En
esta obra teatral en forma de reality
show, se quiere reflexionar sobre el mecanismo de desactivación de la
identidad homosexual o de cualquier
otra periferia del poder a través de un
irónico acercamiento a las voces de trece personajes/testimonios/personas que
hablan con minuciosa honestidad. |