Esta novela habla eminentemente sobre la sociedad patriarcal que nos ha tocado vivir y su empeño en asignar una naturaleza dual e incompatible a todo, especialmente a ese inexpugnable constructo social llamado género.

Cómo resolvió brillantemente la semióloga Julia Kristeva: "el patriarcado opera sobre la lógica binaria de la exclusión - una estricta elección entre Uno u Otro (A o no-A), pero no ambos. La complejidad semiótica (o poética) acepta la contradicción de que Uno y Otro existan simultáneamente".

Siguiendo tan deslumbrante lucidez, en un ejercicio de pura poética, esta novela cuenta con dos narradores que se disputan la autoria de la obra. En realidad son Uno y Otro, aunque opuestos, existen simultáneamente... sólo leyendo la novela podrá el lector resolver cual de ambos es el verdadero escritor, si lo son ambos, o si hay un tercero ajeno y llamado Miss Shangay Lily, o incluso un cuarto llamado...

Uno y Otro son las dos caras de la misma ausencia omnisciente...

Para descubrir la verdadera esencia interna de Uno y Otro, pincha sobre ellos y te encontrarás con algunos paradigmas del conocimiento: nada es lo que parece...

Para ilustrar esta paradoja de la poética, dejemos hablar a ambos narradores sobre género en unos extractos de la novela.

 

Uno

"Yo, para cumplimentar debidamente el estereotipo de posmoderno decadente que tanto gusta criticar a los picatostes de las letras hispanas, ahora mismo me estoy poniendo una rayita de meth (metanfetamina sin adulterar, cielo) mientras escucho a Kikiyo. Estoy algo rayado, lo reconozco. Llevo una falda pantalón de Issey Miyake, chaqueta de Yamamoto —ambas prendas deferencia del showroom de Kikiyo en NYC—, máscara de pestañas Intencils de Lancôme,  y meneo el culito al ritmo de Aphex Twin invocando así a las musas creativas más post-estructuralistas. La gente se refiere a mí en masculino pero yo me considero más cercano a lo femenino; siempre lo he hecho. Es más me considero felizmente afeminado; hombre y afeminado. Un fastidio cuando tienes que explicarlo."

 

Otro

"Simple. Le bajo el volumen al narrador y me esmero en explicar la verdadera etiología de esta novela. Él piensa que está escribiendo este libro, en realidad sólo es otro personaje. Un recurso estilístico más. Novela posmoderna. Crónica del pastiche creativo: metaliteratura. Él no sabe que nunca conseguirá que le publiquen su novela, la mía tiene más posibilidades porque sé que debo olvidar amaneramientos y peligrosas transgresiones. Aparentaré un cierto aire de rebeldía, pero el justo para no ofenderles y reafirmar su tolerante sistema neo-liberal. Me disfrazaré de escritor y hablaré con gran profusión de academicismos y citas cultistas: Kristeva, el discurso chomskiano… Pero la novela debe ser convencional y nada beligerante."

 

 

 

 

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