Famosos y mendigos

Domingo 31 enero del año patriarcal 2010 por Miss Shangay Lily

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No es ninguna medida de salud estar bien ajustado
a una sociedad profundamente enferma.
Jiddu Krishnamurti

Me entero, con absoluto estupor, de que Antena 3 planea emitir un reality llamado Famosos y mendigos. El formato ya ha provocado la protesta de al menos 11 ONGs. No es para menos. El concepto básico del reality, que ya está grabado y a la espera de emisión, es coger a 5 famosos y rodarles mientras sobreviven en la calle “como sintechos”. Es absolutamente inmoral convertir un drama social en una fuente de entretenimiento para una población cada vez más indolente, insensible y aborregada, pero que una oportunidad de reflexionar sobre las causas, consecuencias y soluciones a un problema que está creciendo de forma alarmante (ha crecido un 43% el número de personas sin hogar  en general, mientras que el número de mujeres sin hogar crece un 56%) se convierta en una técnica de acostumbrar al público a ser mero espectador que no hace nada es indignante.

¡Qué divertido es ser mendigo!

Pero las implicaciones de este nuevo paso en la des-educación que se está llevando desde la caja tonta hacia las masas indolentes son mucho más terribles. Escuchemos si no la explicación que da Antena 3 a la legitimidad de este reality: “Antena 3 ha señalado que el programa ‘es una adaptación de un formato de la BBC, paradigma de televisión de servicio público en el mundo, que lo emitió sin problemas’”. ¿O sea que si una cadena imperialista como pocas (ese mito de que la BBC es “paradigma del servicio público” tras el paso de los “New Labour” del ultracorrupto Tony Blair es como de chiste) impone un formato indecente ya tenemos que tragar con ruedas de molino? Me encanta cómo el sistema imperialista se ha inventado sus propios mitos (mecanismos de propaganda) para colarnos actividades indecentes, inhumanas y reaccionarias como “verdaderos síntomas de avance y evolución” (como aquél irrisorio “esto es un experimento sociológico” con el que Mercedes Milá intentó justificar su bochornosa venta por dinero a un proyecto denigrante, zafio y propagador de ignorancia que sigue manteniendo los corruptos cimientos de TeleCirco).

A mí lo primero que me ha venido a la cabeza al enterarme de este nuevo “experimento sociológico” es: ¿por qué nunca aprovechan para concienciar  ala gente de lo importante que puede ser su voz para el cambio real? Y la respuesta, por supuesto, me la ha gritado una abochornada voz desde alguna otra parte de mi maltrecha cabeza: “¡Porque no les interesa, so estúpido!”. Esta economía capitalista se ha construido sobre la indolencia de un pueblo que empezó a cuestionar a sus líderes tras la Revolución Francesa y la Ilustración pero que esos líderes han sabido someter con un arma de destrucción masiva mucho más peligrosa que ningún misil nuclear de largo alcance: el entretenimiento. “Un pueblo entretenido es un pueblo sometido”, debe ser, sin dudas, el lema de este poder patriarcal que la magistral Network tan bien retrató.

Hasta hace bien poco ese entretenimiento era prerrogativa de la religión. Desde el catolicismo hasta el budismo, del que una guia en China me explicó muy lúidamente que el nuevo poder comunista-capitalista está promocionando mucho porque “a las dictaduras siempre le ha venido muy bien con ese mensaje de ‘resiganate en esta vida y en la próxima reencanación será mejor’ que permitió el sistema feudal del Tibet y el férreo sistema d elos emperadores chinos”, todas las religiones han tenido el monopolio de los mitos y leyendas, de la literatura y del entretenimiento hasta ahora. Quizás por esta usurpación de su prerrogativa en vivir de las miserias ajenas convirtiéndolas en entretenimiento y asegurándose de que permanecen (todo ese hipócrita sistema de los misioneros y “monjitas buenas” como la fascista Madre Teresa de Calcuta que pretenden asistir a una pobreza que ellos mismos se han asegurado de crear) esté creando tanto cabreo por parte de los medios cristofascista denunciando este programa y a la televisión en general por hacer lo que ellos llevan siglos haciendo. Os han robado la cuenta, querida corporación multinacional llamada religión. Por eso corporaciones como Caritas se han puesto a  la cabeza de esas supuestas ONGs que protestan. ¡Pero si vosotros lleváis siglos haciendo lo mismo!

Y ese es el gran mérito de esta economía capitalista que explota la desgracia ignorándola.  Que se lo pregunten si no a Rufus Hannah, superestrella de la serie de videos Bumfights (lucha de mendigos) que unos mierdas que se consideran seres humanos explotaron vendiéndolos como rosquillas. En los videos se puede “entretener” uno viendo cómo los sintecho se parten piernas por dos sitios unos a otros por 50 dólares o se arrancan los dientes sin tenazas para poder comprarse una botella de alcohol.

La televisión es la nueva religión.

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