Turing y la homofobia sigilosa

Jueves 21 enero del año patriarcal 2010 por Miss Shangay Lily

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Alan Turing fue un héroe, un verdadero héroe. De esos que no se pueden minimizar o discutir. Además fue uno de los mayores genios de la historia: el padre de los ordenadores y la inteligencia artificial, de la máquina de Turing y del famoso Enigma (3 descubrimientos extraordinarios, los tres en campos absolutamente diversos; como dice el conferenciante sobre el que ahora hablaremos, los genios tienen mucha suerte si en su vida hacen un único descubrimeinto extraordinario; Alan Turing Hizo 3). Lo de héroe le viene porque él fue  el principal responsable de que la II Guerra Mundial se ganase cuando consiguió descifrar el código Enigma con el que los nazis se comunicaban. Gracias a esto recibió la OBE británica (la mayor distinción que la imperialista monarquía inglesa otorga). Pero Alan Turing tuvo un ignominioso defecto que borró todo lo anterior y lo condenó al suicidio tras ser obligado a recibir una devastadora terapia de hormonas para “curarle”: era homosexual… ¡y se negó a avergonzarse de ello por más veces que le fue exigido!

Lo triste es que tras ser condenado a un ostracismo y humillaciones que acabaron por llevarle al suicidio (la famosa manzana espolvoreada con cianuro que mordió y se convirtió en el símbolo del Apple décadas más tarde, incluso con bandera del arco iris, en un rendido homenaje al héroe homosexual olvidado), tras un tímido reconocimiento de su calvario (siguen sin perdir disculpas oficialmente desde el gobierno británico) y tras una tardía restauración de sus aportaciones (robadas por profesores y colaboradores suyos heterosexuales que recibieron el reconocimiento) en la actualidad Alan Turing sigue sufriendo el estigma de la homofobia. Pero una homofobia peor que la virulenta violencia explícita que lo martirizó; la homofobia sigilosa.

Esta homofobia, que es la prevalente en la sociedad actual, es una cínica, cobarde y retorcida variante que niega su asalto. Esos “Yo no soy homófobo, pero…”, o los “Yo no tengo nada en contra de los homosexuales, pero….” están haciendo mucho más daño que las brutales palizas que los salvajes homófobos de antaño nos daban. Porque niegan la misma existencia de tu discriminación, tu calvario, tu sufrimiento. Y de este modo han propiciado la aparición de los homosexuales auto-homófobos que, desconcertados, acaban creyéndose que esas pequeñas y grandes discriminaciones que sufren a diario, esos insultos envueltos en chistes y bromas, esas humillaciones disfrazadas de cordialidad campechana, en realidad son eso: nada, no existen, nunca existieron, te las imaginaste tú e hiciste un ejercicio de radicalismo al pensar, e incluso expresar, que quizás fuese homofóbico convertirte en menos serio, menos profesional, menos capaz, por el simple hecho de que eres homosexual.

Viendo un video de una conferencia del profesor Richard Buckland de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, en la que dedica un espacio al maravilloso Alan Turing me di de bruces con un doloroso ejemplo de homofobia sigilosa. Escondido tras un supuesto ejercicio de tolerancia, se acaba por equiparar homosexualidad con pedofilia, en plena conferencia. Cuestionando si acaso el martirio  al que condenaron a Turing no fuese debido a que era un perverso pedófilo. Esto viene de parte de una “inocente” pregunta de un alumno que, tras explicar Richard Buckland, muy de pasada, que Alan Turing sufrió a causa de su homosexualidad una condena a cárcel que se le ofreció sustituir por la bárbara terapia de hormonas (lo que le condujo al suicidio, cuando empezó a desarrollar pechos y a sumirse en profundas depresiones a causa del brutal desarreglo hormonal que las inyecciones le provocaron), el alumno levanta la mano y cuestiona si es que en realidad era un pedófilo y por lo tanto se merecía aquél martirio. El profesor se ríe y, sin darle la más mínima importancia a tan escandalosas acusaciones, dice que no cree, que él lo quiere mucho… “de un modo  absolutamente masculino” (heterosexual), se apresura a aclarar, para gran alagarabía de la clase que se destornilla ante la mera posibilidad de que su profesor pueda ser homosexual.

El gran problema de todo este espectáculo de homofobia pública, es negado en los comentarios del video como una pregunta inocente que no tiene mala intención. Y así es como opera la homofobia sigilosa. Es negada insinuando que tú eres un extremista por pedir un mínimo de respeto hacia un veradero héroe que ya sufrió un martirio por ser homosexual que llevó a todo un planeta a negar sus logros y condenarlo al olvido, retrasando la aparición de los ordenadores varias décadas (lo que más le preocupó siempre a Alan Turing, que sus descubrimientos sufriesen por su homosexualidad).

En el minuto 22:33 empieza la charada homofóbica.

Imagen de previsualización de YouTube

Yo, bastante indignado puse un comentario en el video

That question about pedophilia is so insulting and the “teacher” making fun of it is totaly irresponsible. He should have answered to such a homophobic remark seriously. That homosexuality=pedophiles is the most ignorant thing ever and from a college student? But the teacher takes his time to clear that he is not a homosexual… i love him in a serious way. WHAT A BUNCH OF IGNORANT HOMOPHOBES

Curiosamente, inmediatamente fui menoscabado por bienpensantes justificadores de la homofobia, que minimalizan la actuación de un profesor que ignora la gravísima acusación de pedofilia (en lugar de subrayar la seriedad de esa linea de pensamiento que lleva a la acusación de una persona que ya sufrió bastante por esa homofobia ignorante y a lanzarse a explicar cómo opera esa homofobia manchando la memoria de un ser humano excepcional por pura ignorancia, como debería haber hecho) y justifican la terrible pregunta del alumno como algo sin importancia.

Pero, petardo, ¡qué te están contando que a ese genio lo llevaron al suicidio por ese tipo de ignorantes discriminaciones! ¿Vas a hacer exactamente lo mismo 60 años más tarde, IGNORANGUTÁN?

Me ofende profundamente que supuestos jovencitos cultos, universitarios que estudian matemáticas y computación, crean que en sus estudios no entra aprender a concoer su historia para no repetirla, pero me indigna mucho más que los propios discriminados acaben justificando, minimalizando, esos ataques. En muchos casos, incluso reproduciéndolos ellos mismo como un modo de complacer al poder ehegemónico, a sus colegas, compañeros, conciudadanos heterocentristas.

Pero la homofobia es homofobia por muy divertida que sea (y siempre le ha parecido hilarante a todo el mundo).

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