El sábado pasado fui a una fiesta maravillosa. No sólo porque la hiciese una persona maravillosa llamada Fran (Slash de Guns N’Roses en esa ocasión por imperativos temáticos… los 80) con mucho que celebrar, su cumpleaños entre otras cosas, aunque supongo que gran parte de la celebración venía de tener a su lado a una persona no menos maravillosa, su pareja Juan Carlos (Tina Turner en esa ocasión por esos mismos requerimientos ochenteros), sino porque ocurrió algo que nunca soñé vivir. Lo que convirtió esa velada en algo inolvidable fue una confesión de uno de los asistentes cuando ya nos habíamos quitado los disfraces, las multitud y la música (por mor de una pareja de policías encantadores que se presentaron inicialmente, muertos de risa, como “somos los estripers”… segundos después aclararon que no, que eran policias nacionales y venian a pedir que se quitase la música so pena de una multa de 3000 euros).
Nos habíamos sentado en un corro algo “grupo de apoyo” y estábamos comentando los eventos de la noche en la que yo fui Nikkei Romanov y me ocupé del photocall para gran deleite de muchos y horror de otros que no comprendía por qué aquél ser desagradable les gritaba que vendía droga y que la llamasen al móvil (señalando a un teléfono de mesa, anticuado) sin parar. Cuando ya llevávamos un rato charlando, uno de los asistentes se me acercó y, tras intercambiar felicitaciones sobre lo acertado de su disfraz como Chica Robert Palmer en “Simply Irresistible”, aclararme que su nombre era Felipe Tena y que me admiraba desde hacía mucho, me soltó un rotundo “Yo sali del armario por tí”. Así, a bocajarro.
Yo en principio no supe qué hacer con aquella declaración. Por desgracia, casi me he resignado a que no se reconozcan los numerosos sacrificios que en mi carrera he hecho para proyectar algo de honestidad, integridad y orgullo que sirva a otros en esa cansina batalla con la homofobia que a diario nos vemos obligados a vivir. Incluso a que se me trate como una frivolona más por mucho que haya demostrado una y otra vez que no lo soy. Pero, a pesar de mi inicial reacción de recibir aquel cumplido como un exceso fiestero, Felipe tuvo la gentileza de explicarme por qué decía aquello.
“Yo siempre te veía en Corazón de… y eras mi ídolo”, prosiguió el pizpireto arquitecto técnico, porque Felipe no es ningúna petarda insustancial que trabaje de butiquera, como los llamo yo, y se crea superior a todas las maricas porque es capaz de doblar más camisetas de Custo en un minuto que nadie mientras adopta un gesto de asco como toda respuesta a cualquier ser humano que le acerque y le haga sentirse inferior (que suele ser el 95%, por desgracia). “Un día mi padre estaba viendo el programa conmigo mientras comíamos y apareciste tú con tu sección Chispazos, como siempre. Mientras tú entrevistabas a los famosos de turno, mi padre cambió el gesto y se puso a berrear ‘desde luego, a este tipo de degenerados maricones es a los que les tenían que matar los skin-heads esos en lugar de atacar a chicos normales que tienen tanto que aportar’. Mi padre es de izquierdas de toda la vida. Comunista. Pero es un homófobo, racista y fascista insoportable. Yo estaba acostumbrado a sus comentarios y siempre me había callado cuando decía barbaridades de ese tipo, especialmente sobre los homosexuales, pero esta vez no pude. Se estaba metiendo con alguien a quien yo admiraba y respetaba por su valentía, así que pensé en qué harías tú y, sin dudarlo, me volví hacia él y le solté un contundente ‘Pues entonces me tendrán que matar a mí también, porque yo soy como él’. Mi padre se quedó mudo un segundo y, desconcertado, me preguntó: ‘¿Qué dices, hijo?, tú no puedes ser como ese degenerado vicioso’. A partir de ese momento me levanté y le dije de todo. De todo. Que yo era marica y estaba orgulloso de ello, que tú eras un ejemplo y que él era un fascista… Tuvimos una bronca como nunca. Mi pobre madre, que estaba trabajando, se enteró esa tarde cuando la llamó mi padre al trabajo para decirle que su hijo era un degenerado. Pero al final aceptaron la realidad y me respetan”.
Sinceramente, estuve a punto de echarme a llorar. Gracias Felipe. Gracias por revalidar mi lucha, que a veces se hace francamente cuesta arriba y solitaria. Ver a tanta petarda insufrible recibir halagos, loas y prebendas por malvender nuestra lucha, aprovecharse de los logros de otros y traicionarnos por ego y dinero y sentir el contínuo desprecio de todos esos gaympresarios y burgayses a los que soy tan incómodo, a veces me hace olvidar que mi compromiso importa. Y, sobre todo, que no es obstinación o anacronismo como muchos intentan hacer parecer (“Eso ya no se lleva. No hace falta”, argumentan los mismos que se benefician de seguirle el juego a los homófobos). La dignidad de la comunidad gay depende de volver al compromiso y a intentar una alternativa a este vacuo mundo capitalista descerebrado que todo lo soluciona con compras y una efímera fama al servicio de otros. Estoy bastante harta de tanto lacayo del sistema posando como transgresor revolucionario. ¡Dejad de lamer culos y folláoslos, maricón!
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Fernando
8 mess hace
Este artículo es, además de precioso, aleccionador… Cuántas historias hemos áun de escuchar en torno a salidas forzosas del armario. Enhorabuena por tu trabajo, Madame Shangay. Ah, y te acabaré robando esa frase final con la que acabas este artículo algún día, es SOBERBIA
Lola
8 mess hace
!Qué buena fortuna que el destino hiciera que os encontráseis! porque te mereces que fuera del “gaypolitik establishment”, la gente de a pié tengamos la oportunidad de devolverte esa energía que tu nos has dado y nos das, agradecerte todo lo que has hecho y sigues haciendo. Enhorabuena por todo lo que haces.
Fran
8 mess hace
Shangay
acabo de llegar a casa y he visto este articulo que has publicado y me he quedado sin palabras: ES PRECIOSO!!!! y me halaga que no solo te lo hayas pasado bien sino que hayas conocido a mis amigos y sus historias. Sabía de antemano la admiración que tiene Felipe por ti y sabía de los motivos de ella y su historia con su padre. Por eso no dudé un momento en que te la contaría porque eres importante para él y para todos aquellos que luchan por sentirse orgullosos de ser homosexuales. Cada cual tiene su lucha propia y tu luchas por todos cada día sin tener color, religión y sin importante nada. Tu luchas porque jamás hay que rendirse ni callarse.
Un gran beso.
Mario
8 mess hace
Emocionante, de verdad. La visibilidad hace mucho, muchísimo, y el espíritu de compromiso también. Sigue así de revolucionario, que me encantas!! Un beso.
Luka
8 mess hace
Chapeau! Conocía la historia de Felipe y, la verdad, es emocionante leer cosas como este tipo de reflexiones tan valientes. Enhorabuena Shangay, un placer haberte conocido el sábado en la fiesta de Fran y a seguir al pie del cañón con la lucha! Todos estaremos ahí. Besotes! Luka
Marisol Cosimano
8 mess hace
Shangay, se me ha piantao un lagrimón, estoy verdaderamente emocionada. Es una historia preciosa. Un besazo!!
juan carlos "tina"
8 mess hace
lo que hace maravillosa una fiesta es la gente que la habita, gracias por ayudarme a hacer algo inolvidable para la persona a la que amo, y gracias por emocionarte con las palabras de una de las personas que mas quiero, yo he tenido la suerte de emocionarme con el durante años y espero no dejar de hacerlo nunca
Felipe... el susodicho
8 mess hace
Por fin he conseguido salir de la estupefacción tras la grata sorpresa que me has dado, querida Shangay, al publicar estas letras en tu maravilloso espacio. Me ha emocionado mucho tu memoria al recordar la historia que te conté, y que yo considero como una anécdota insignificante y una historia más de la noche, aunque curiosa y sí muy importante para mi. Solo añadir que la autentica heroína de esta historia es mi madre, que cuando la llamé para disculparme por la escenita y por haberla hecho participe de mi condición de esta guisa ella me espetó: “HIJO, TU POR ESTO NO TE PREOCUPES, QUE A MI ESTO NO ME PREOCUPA”
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y en especial a ti Shangay por haberme hecho participe de esta lucha en la que no queremos que te sientas solo. Y, por que no decirlo… me ha hecho muchisima ilusión que me hagas protagonista de tu estupendo artículo. Sobre todo cuando te tratan con tanto cariño y respeto. Me ha encantado conocerte y espero poder disfrutar más veces de tu grata compañía.
Os quiero a todos