
Martes 19 de Julio del año patriarcal 2005
SANTA MIGUEL DE MOLINA (ANÉCDOTAS + SINOPSIS)
Estoy encerrado con Archie montando Santa Miguel de Molina (al final va sin exclamaciones, amada Locusta) con el Pinnacle Studio 9. Por ahora ya hemos salvado dos pequeñas crisis y todo va viento en popa.
Como os prometí, os adelanto algunas anécdotas del rodaje:
1- Hubo que posponer el inicio de rodaje un día porque en el último momento decidí cambiar las tres cámaras con las que se me proponía rodar por una fabulosa XL1 (la que utiliza Lars Von Triers) que me dejó José Barrio, amígo del alma junto a su marida Asa y un director ampliamente premiado por sus cortos.
2- Tarde previa dedicada a Carrefour y las compras para la semana de rodaje. Algunas indiscrecciones alimentarias: Edu Yanes desayuna y cena Special K con leche desnatada y pidió mucha fruta y verdura. Loreto Valverde, desayuna Cola-Cao y tostadas o croissants con mermelada (dulce como ella), pero no puede vivir sin su Coca-Cola y quesos de todo tipo. Pilar Toledo estaba preocupada únicamente por que hubiese vino y licores para las comidas (hasta tal punto que en una ocasión se sirvió un vaso del Vinagre de Módena Gran Reserva de Paloma... ¡y se lo bebió!). Paloma desayuna una tostada integral con mantequilla, ajo picado, aceite de Onagra, cinco almendras crudas, y café. Archie desayuna café y tostadas con fiambres de todo tipo (alternaba el pavo, el jamón y el serrano con prodigiosa precisión). Yo desayuno Nestea, nervios y una manzana (luego comía todo lo que pillaba, claro).
3- El mismo día de comienzo del rodaje, ya estando en la maravillosa finca entre San Agustín de Guadalix y Colmenar Viejo (a unos 35 km. de madrid) en la que rodábamos, Archie me llama a las 8,30 desde Madrid para decirme que el micro con zépelin y pértiga que ya habíamos reservado no es compatible con el modelo de cámara XL1 que nos ha dejado José Barrio y tampoco tienen el cable largo que permitiría usar el propio micrófono de la XL1 con pértiga. No se puede grabar el sonido con pértiga porque no tenemos el cable minijack-minijack que hace falta... hasta que se me ocurre mandar a Archie a la calle Barquillo y allí encuentra el cable y viene a la finca como Meteoro con una sobredosis de speed.
4- Sólo tras varias tomas, descubrimos que hace falta anotar el TC (Time counter) para luego encontrar la toma buena (a partir de entonces "TB"). A esto hay que sumarle que la claqueta aparece y desaparece misteriosamente en las primeras tomas y Guillermo (mi realizador del Shangay Café se ofreció a ayudarnos la primera mañana y nunca más apareció) nos vuelve locas con el concepto de eje y la imposibilidad de saltárselo para rodar desde distintos ángulos una toma porque eso desconcierta al espectador (una chorrada de academicismo que pronto olvidamos para adherirnos a la escuela "somos punkies berlineses o feministas de la eskalera karakola y las normas están hechas para romperlas... y las casas pá okuparlas").
5- Loreto estaba grabando el Grand Prix el día de inicio así que se incorporó el miércoles. La primera escena que se rodó fue el encuentro entre Ángel (yo) y su madre (Pilar Toledo) que está en compañía del Padre Jacobo (Edu Yanes). Pilar Toledo no se sabía los textos y continuamente los cambiaba para desesperación de Edu Yanes que se los sabía al dedillo. Al montarlas aparece una luz encendida en unas tomas y apagada en otras, o la puerta abierta o cerrada alternativamente junto a un grillo cantando en los primeros planos y misteriosamente callado en los planos generales... o Archie muy gallardo y feliz reflejado en un espejito a mis espaldas que aparece en toda la secuencia... un desastre.
6- Sólo al segundo día incorporé el monitor para ejercer un poco de damage control. La rutina de trabajo ya se hizo fija a partir de entonces. Nos despertábamos a las 7,30 pero no empezábamos a rodar hasta las 10, tras las duchas, acicates y tertulias (para desesperación de algunos entre los que no estaba yo). Lo más divertido era ver a los actores desperdigados por toda la finca repasando sus textos (o a Pilar fingiéndolo mientras indagaba el precio en el mercado de la propiedad o intentado encontrar la bodega de la casa).
7- La entrada de bichos, serpientes y mostruos diversos en la casa se convirtió en la leyenda rural (muy fomentada por Paloma) más temida por muchos. Especialmente por Loreto que dormía en una especie de sauna de insecticida que se olía desde la casa de los guardeses (a unos 2 km). A pesar de ello, le entraron dos saltamontes que fueron descritos por la intercepta como "unos monstruos enoooormes que me miraban con odio". A partir de entonces yo tenía que entrar a inspeccionar su cuarto cada noche antes de su entrada para prevenir la presencia de "monstruos enooormes" que iban aumentando de tamaño según pasaban los días ("La Granja" redux, vamos) .
8- Edu estaba tan fascinado con su camisa con alzacuellos y lo sumamente bien que le sentaba que al final del rodaje le pidió a Paloma poder tenerla el año que viene para el orgullo Gay. Realmente estaba muy morboso vestido de cura y con calzoncillos de Supermán (jejejeje).
9- Pilar Toledo nos petrificó a todos confesando que nunca había estado borracha y no sabía como encarar una escena crucial para su personaje (teniendo en cuenta que se pimplaba una botella de vino a la misma velocidad que Terelu se embute en un rococó bustier de Hannibal Laguna o lanza un juicio de valor, es algo dificil de creer). Finalmente consiguió volver a dejarnos perplejos cuando anunció que había descubierto que "poniéndome la lengua en un hueco de una muela que me falta parezco borracha" (su texto sonaba entonces a algo cercano a un desmayado gegeguagegegegegeguagegegeguagegeg, así que le rogué que abandonase su método molar y volviese a su metodología operística previa: todo acabado en superagudos infantiles con leves pinceladas de pija de Serrano algo retardada).
10- Para entender la intensidad de la convivencia esa semana encerrados en la casa, baste recordar el comentario de Edu cuando nos despedimos: "Ahora comprendo los lazos tan intensos que se crean en los realities, es como vivir un año condensado en días" (a continuación saltó a su descapotable y se dirigió a la pléyade de bodas, cumpleaños, eventos familiares, fiestas en Alpedrete y viajes con amigos que no quieren ir a Mikonos que salpican su agenda social de soltero empedernido).
11- la nota humorística de cierre la puso Roberto, el marido de Loreto, cuando, viendo la última escena rodada (irónicamente, la primera), comentó: "hay que hacer la escena de nuevo, los actores tienen brillos" a lo cual Loreto y yo respondimos con una sonora carcajada y un "si los brillos fuesen el problema de este rodaje...".
12- El gran antagonismo equipo-directora surgió a cuenta de las comidas: yo era partidario de comer unos sandwiches rápidos al mediodía, pero todo el resto parecía creerse en una Convención de Alta Cocina, una boda India, o el Bocusse D'Or 2005, nada era lo suficientemente elaborado para los descansos: mantel, salvaplatos, servilletas de tela, primeros, segundos, postres y mucha elaboración (aunque la imaginación no era el fuerte del equipo de chefs: las patatas aparecián repetidamente en todos los menús iniciales hasta tal punto que llegó un momento en que las prohibí; parecíamos irlandeses en la Gran Depresión).
13- Climax actoral: 1) Cuando, en medio de su monólogo final, Edu Yanes, se echa a llorar y nos deja a todos boquiabiertos con su interpretación. 2) Cuando, en medio de mi monólogo final, Loreto se echa a llorar como una cataráta y me roba la escena limpiamente.
14- Nadir actoral: Cuando Loreto y yo, tras habernos subido a una enorme encina con la ayuda de escaleras y personas, tras haber aguantado casi una hora a punto de caernos ambos de la incomodísima rama, bajamos ambos con la ayuda de las mismas escaleras y mucha más gente, en medio del miedo de abrirnos la cabeza a esa altura, y entonces Loreto ve en el monitor su complicadísimo monólogo final y descubre que Archie (siguiendo mis instrucciones, quede claro) se ha dedicado a filmar el tronco del árbol, las hojas, la copa, las hormiguitas, las raices, la yerba, los tallos, los grillos, la resina, los saltamontes... mientras Carmela (el personaje de Loreto) cuenta cómo su familia la echó de casa por ser lesbiana y todos la abandonaron tras insultarla. Loreto, indignada al ver la toma, exclama: "¡Pero, esto que es!, ¿una película o el National Geographic?". Casi nos meamos de la risa. Tuvimos que volver a ecaramarnos a la encina y rodar la larguísima toma de nuevo (esta vez centrados en Loreto que ya no sentía toda una pierna y no dejaba de reptetirle a Archie: "y ahora te vas a las hojitas cuando yo esté llorando, ¿eh?"). A la vuelta yo empecé a locutar el posible texto del documental que Archie había rodado antes: (con voz nasal, plana y anodina) "La encina de Villaconejos gusta adornarse de famosos como Loreto Valverde (Loreto entra en plano un segundo y sale) o Shangay Lily (yo entro en plano y nos vamos a otra rama con hormiguitas)"...
La verdad es que fue un rodaje muy entrañable y lleno de buenos recuerdos (y patata, mucha patata).
También os adelanto la sinopsis oficial y la ficha técnica.
Ángel (Miss Shangay Lily), tras una deslumbrante carrera artística en Madrid marcada por su faceta como activista de los derechos LGTB y su admiración por el icónico cantante republicano Miguel de Molina, se ve obligado a volver a casa de su madre en Marbella. Sorprendentemente, lo ha perdido todo. No tiene ni donde dormir. En la estación de tren le espera Carmela (Loreto Valverde), su íntima amiga de la infancia. Hija de una de las familias más ricas del lugar, ahora parece haberse convertido en la criada de la casa y estar algo desequilibrada. Pronto le desvelará la fuente de sus problemas: tras descubrir que es lesbiana, su influyente familia la ha repudiado hasta que acepte ingresar en una clínica para tratar su “enfermedad”. Las sorpresas no acaban ahí, apenas llega a la finca materna, que abandonó 12 años antes para escapar de la intolerancia y violencia de su padre, un destacado ministro franquista recién fallecido, Ángel descubre que el vacío paterno ha sido cubierto por el Padre Jacobo (Edu Yanes), un reaccionario sacerdote que parece tener a su madre, Doña Britta (Pilar Toledo), completamente sometida. Entre los maquiavélicos planes del joven cura destaca la creación de la Fundación Católica Pérez-Alving, una multimillonaria empresa en memoria del fallecido ministro que el Padre Jacobo gestionará. Pero, para tener la aprobación de la Santa Sede y de las altas esferas económicas, el pasado homosexual del hijo del señor ministro debe desaparecer. Porque “a los ojos de Dios y, sobre todo, de la Santa Madre Iglesia, la homosexualidad es una cruz que se debe llevar con resignación y en castidad”.
Directora: Miss Shangay Lily
Guión: Miss Shangay Lily
Productora, sonido y alma: Paloma Linares
Ayudanta de dirección y cámara: Arturo Bezos
Asistencia técnica y XL1: José Barrio
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Jueves 14 de Julio del año patriarcal 2005
ORGULLO EN ZIG-ZAG
