|

Sunday 14 de June del año patriarcal 2009
EL VERTIGINOSO MORBO DE PERDER EL CONTROL (O LA OBSESIVA AÑORANZA DEL CAOS)
Hay una zona de una discoteca de Nueva York en la que no puedo dejar de pensar. La asocio con la libertad. También la asocio con el miedo de perder el control, de no saber quién eres, dónde estás o a dónde vas. Lo curioso es que no consigo recordar en qué club está esa entrada a unos gigantescos baños, de diseño, pegada a una zona VIP y a un guardarropa, en la que hace muchos años me perdí una madrugada. Es una escena que recuerdo una y otra vez pero no consigo asociarla a un año concreto. Lo que no ha perdido ni un ápice de nitidez es el sentimiento de estar por primera vez solo, sin nadie a quién acudir, sin nada que hacer más que vivir ese momento. El sentimiento de perdición, podríamos decir. La incertidumbre inevitable.
También es cierto que estaba muy borracho y seguramente mucho más drogado. De hecho creo recordar que ese momento que se ha quedado grabado en mi archivo emocional se produjo cuando salí de una cabina del baño en la que algunos desconocidos me habían invitado a coca, o lo que fuese, y habían desaparecido en dirección a la enorme pista de baile (algo que sí recuerdo es que era un club gigantesco con dos plantas o más y dividido por enormes puertas de cristal al ácido en habitaciones con velas). Y entonces es cuando yo me puse a hablar con toda la que pasara. Una bella transexual, eso también lo recuerdo, un modelo con el que me estuve comiendo la boca y que desapareció, un limpiador de los baños del que me hice íntimo... Y así iba entrando en habitaciones, habitaciones, más habitaciones llenas de gente que sabía que iba a perder, pero que quería mucho.
El caos. La vida.
Yo siempre he sido eso que los sajones llaman un control freak, un monstruo controlador. Me produce un vértigo insoportable dejarme llevar, la incertidumbre, el no sentirme ligado a alguien, a algo, a obligaciones que me recuperarán de ese limbo que es el vivir el momento. Quizás por eso me fascine tanto ese momento de perdición absoluta, de abandono a la incertidumbre de la vida, de la muerte.
Y a veces lo echo de menos. Especialmente ahora que ni bebo ni me drogo.
>>>>>>>Habéis dejado 4 DIVAgaciones<<<<<<<
Querida Shangay, me ha encantado el post, me he identificado mucho en ciertas cosas, esa sensación de pérdida, de soledad, de abandono, es tan amarga que duele.
Todos de alguna forma la hemos tenido, lo curioso es el miedo que nos ataca cuando nos sacan de nuestras rutinas y pequeñas cosas de la vida a las cuales estamos agarrados, la dependencia no es buena.
Buena reflexión. Besos acráticos
DIVAgado por Alber el 14 | 06 | 2009 |
Me recuerda tanto a mi noche del pasado sábado que no me has dejado sin palabras...
Gracias
DIVAgado por Suso el 15 | 06 | 2009 |
*que me has dejado sin palabras
xxx
DIVAgado por Suso el 15 | 06 | 2009 |
Se agradece tu sinceridad,como siempre muy bien descrita ,tus noches salvajes,malas para la salud,pero que el cuerpo lo pide de vez en cuando. Yo creo que los excesos son malos,en teoría,..pero cuando estás en la noche,parece que te sientes más liberado,fuera de peligro,aunque lo estés rozando...;esa sensación poderosa de que estás viva,pero que puede pasarte algo,es semimasoquista,..es como tocar el fuego con las manos..da calor,pero te puedes quemar. Yo aún sigo dandome "homenajes",pero reciclo a las personas que me encuentro en la noche,porque soy muy llevable,es decir,me encasqueto con cualquiera,..y acabo en vete a saber donde.Eso si,ya no meto a nadie en mi casa para un rollo con gente "conflictiva",porque ya sabemos que puede pasar.Besos Shangaycita
DIVAgado por boney el 15 | 06 | 2009 |
<<anterior<<página principal>>siguiente>>
|