Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
SHORTBUS DE JOHN CAMERON MITCHELL (DEJAR LA HABITACIÓN CON MUCHA DIGNIDAD)
Yo antes quería cambiar el mundo. Ahora me conformo con salir de la habitación con un poquito de dignidad.
Esa es la frase que resume mejor el espíritu de esa inusual película de arte y ensayo que es Shortbus. Según el personaje/persona de Justin Bond (uno de los componentes del mítico duo de cabaret underground neoyorkino Kiki & Herb), la frase fue dicha por Lotus Weinstein. Tras un poco de investigación, he descubierto que tan soberbia reflexión efectivamente era una frase que la humorista repetía en sus espectáculos. Por desgracia, a pesar del evidente talento como pensadora ironizante, Lotus ha pasado a la historia más que nada por haber sido la última novia de Lenny Bruce o por cobrarle siempre la entrada a Bob Dylan cuando iba a su club The Bitter End en 1963. Pero en la película John Cameron le rinde este sincero homenaje porque realmente tuvo mucha amistad con ella y su hija en sus últimos años de vida.
Y es que todo en esta película es personal, honesto y reflejo de la vida de Cameron Mitchell antes y después de la sensación que fue su película Hedwig And The Angry Inch. Desde el inexistente guión (Mitchell se limitó a dejar a los actores llevar sus personajes a donde quisiesen y así se creó la trama) hasta el desfile de personajes significativos en el Nueva York post-11-S. El fresco que John Cameron Mitchell nos hace llegar es una fidedigna revisión del ambiente bohemio del Williamsburg post atentados.
De hecho, con la sublime reproducción en 3-D plastilina de la ciudad, se nos va llevando de Brooklyn al East Side y de allí a Central Park pasando por los más idiosincrásicos barrios de la ciudad en un logrado homenaje al crisol de vidas, humanidades, necesidades y soledades que pueblan la isla.
A pesar del absoluto escándalo que en el pacato Estados Unidos levantó el grafiquísimo sexo que aparece en la película, en realidad el sexo es lo de menos, porque Cameron Mitchell consigue convertirlo en algo honesto, hermoso, triste, tierno y hasta cómico. La perfecta reflexión sobre lo dificil que es llegar hasta el centro de otro ser humano por más cerca que se duerma/folle/viva.
Shortbus es impresionantemente rica, densa y compleja. Como una de esas papillas revitalizadora que en los hospitales dan a los enfermos desnutridos. Y lo mejor es que mientras nos nutr, Cameron Mitchell dinamita los convencionalismos y consigue transmitir lo mejor de una obra de arte: una vaga sensación que se queda flotando en el fondo de tu consciencia tiñéndolo todo de curiosidad, interés y ganas de mirar más allá de la gris rutina.
Yo me la bajé hace tiempo y la he visto anoche, pero me muero de ganas por hacerme con el DVD que he visto que tiene unos extras que son una joya.
Y encima ha creado a toda una estrella de la canción homo que es uno de los protagonistas y, extraño en ese hipócrita mundo de Hollywood, abiertísimamente marica: Jay Brannan. Que no sólo mantiene ese interesantísimo blog en el que descubrimos a un chico sincero, con los pies en la tierra e insoportablemente bello, sino que también tiene un prolijo canal de YoutTube en el que podréis escuchar algunas de las canciones de su venidero (y autopublicado) CD. Yo os dejo la impresionante Housewife en la que declara con toda su soberana hombría que quiere ser una ama de casa para cuidar a su chico y fregarle los suelos. Una maravilla su voz y su letra:
No os perdáis las entradas de su viaje a Brasil y la entrada que hizo cuando vió por primera vez su vídeo en la televisión (en LOGO). Se echa a llorar emocionado y lo que dice es casi tan hermoso como él. Hala, pa las que queráis carnaza.