Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
TOM DRAKE: EL CHICO DE LA LADO ERA GAY (Y SUFRIÓ UNA CARRERA DE SOLEDAD, MIEDO Y HOMOFOBIA)
Revisando la carrera de mi ídola Santa Judy Garland he descubierto algo que sospechaba desde siempre pero no sabía ver: Tom Drake, el famoso "Boy Next Door" al que Santa Judy le cantaba en la soberbia Meet Me in St. Louis era un gay armarizado.
Es dificil imaginarse hoy en día la vida de humillaciones, desprecios y sufrimiento que este bellísimo galán debió sufrir a lo largo de su carrera. Esa homosexualidad oculta es la una explicación a su descendente carrera tras co-protagonizar Meet in St. Louis. En la película Tom Drake encarna los mejores patrones del chico sanote americano (y extremadamente guapo), pero, al contrario que el también armarizado Cary Grant, no supo, o no pudo, superar su estigma y a pesar de haberse casado en una boda fulgurante en Las Vegas (que acabó como el rosario de la aurora, su esposa lo abandonó tres días después y nunca le dirigió la palabra) era considerado por los criticos "demasiado blando".
Esa blandura, un código para ejercer la homofobia, era su gran atractivo y sex-appeal. Desde que vi la película siempre me pareció que su presencia era de una sensualidad y erotismo desbordantes, pero extrañamente nunca volvió a hacer ninguna película de éxito tras Meet Me in St Louis.
Ahora se explica todo, y si leemos atentamente esta biografía podremos descubrir la agonía de una carrera minada por el desprecio y la humillación de tener que aceptar ser considerado menos en todo por el hecho de ser gay y no saber ocultarlo lo bastante bien.
De hecho, un desgraciado episodio durante el rodaje de Meet Me in St. Louis resume este handicap muy bien: Santa Judy, que parecía tener un radar para enamorarse de los gays, se acostó con él al principio del rodaje y la noche fue tan desastrosa, no pasó nada, que no le volvió a dirigir la palabra el resto del rodaje. Poco después se casó con el director de la película Vincente Minnelli, otro marica mucho más afeminado, conocido por llegar al rodaje con sombra de ojos, maquillaje y pintalabios, pero igual de armarizado que la enamoró resaltando su belleza como nigún otro director. Es irónico como esa relación de deseo de Santa Judy (muchos biógrafos han destacado el hecho de que al ser su padre gay ella siempre buscó la seguridad que los hombres gays le daban) se intuye perfectamente en esta escena de la película en la que podemos disfrutar de la dulzura y belleza de Tom Drake junto a la sensacional interpretación de Santa Judy. El deso y la adoración que hay en la mirada de Santa Judy y el desinterés de él en algo más que una amistad queda perfectamente subraya en la sorpresa final por la soberbia Santa Judy cuando él la trata como a un "colega".
Encima está la sospecha de su muerte por sida. En muy pocas entradas de internet se menciona el dato. No hace falta, un hombre que murió a principios de los 80 de una neumonía, cuidado por su hermana porque siempre vivió solo, tras una "larga enfermedad" no deja mucho lugar a dudas.
Me ha entristecido leer entre líneas esa biografía del armario que tantos hombres hermosos, capaces y con talento debieron sufrir en aquellos años (y hoy en día).
Tom, siento tanto que tuvieses que sufrir por tu amor.
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Querida Shangay; muchas gracias por estos esbozos biográficos. Ni conocía a Tom Drake ni había visto "Meet in St. Louis". Me lo apunto para buscarla.
Dices "...siempre vivió solo, tras una larga enfermedad..." Eso es quizá lo más triste que ningún ser humano pueda experimentar: la soledad. Y esta es una asignatura pendiente que muchas (o casi todas) personas LGTB tenemos pendiente: dado que la estructura familiar clásica no se adapta a nuestras circunstancias, bueno sería encontrar otras alternativas que nos permitieran desarrollar esa faceta social que todo ser humano encierra. Una amiga tiene in-mente una ilusión: un proyecto de comprar entre un grupo de gente LGTB uno de esos pueblos abandonados de Soria ó Teruel y construir allí una comunidad donde cada uno aporte sus talentos y profesiones. ¿Guetto, ejemplo...? Las cosas son lo que cada uno quiere...
Por último, pensando en lo que cuentas de Vicente Minelli y Cary Grant, se me ocurren dos cosas: o bien que hace años no estaba tan claro el que se era "homosexual" y se desarrollaba una especie de "bisexualidad" que conjugara matrinonio "hetero" y canitas al aire "homo" (esto abunda aún hoy día entre nuestros vecinos franceses e italianos) o bien que estaba latante ese tercer género del que hablabas en tu anterior escrito pero, claro, sin desarrollar.
Bien, Shangay, te envío un abrazo y te deseo un buen día.
Que duda cabe que leyendo estas líneas sobre el actor Tom Drake la canción "The boy next door" referente gay donde lo haya, toma carta de autenticidad, pues quien no le ha cantado a ese chico de la puerta de al lado por el que suspira como lo hacían en aquellos duros años los gays americanos. En cuanto a Vincente su vida, maquillajes etc., queda justificada con ese ser maravilloso de hija que engendraron los dos mi idolatrada hasta el paroxismo (al igual que Judy) Liza Minnelli. Realeza pura de Hollywood. Besos Shangay, te quiero
Victor Flyte: Ya había leído en Il Blog di Rodrigo un intercambio de opiniones entre tú y él sobre la manifestación de la homosexualidad en Francia y sus divergencias con España. Me pareció interesante y me quedé pensando sobre mis experiencias en Francia y con franceses y desde luego puedo ratificar y aumentar esa diferente manifestación en Italia donde hay muchísimo más machismo y auto-homofobia (¿acaso no son lo mismo?) que les lleva a modelos que emparentan con los islámicos de homosexualidad como manifestación de la misoginia contra la homosexualidad como mujerofilia que se da en otras culturas mediterraneas o sajonas. Un tema complejo, porque en cualquier caso la mayoría de las veces han convivido ambas.
Cómo me encanta pasearme por tu blog Desentumécete para bañarme en sus haikus.
Chema Munarriz: En parte esta entrada está dedicada a tí, porque fue a causa de nuestra conversación que me sumergí en mi culto a Santa Judy de nuevo. Desde luego, no se me ha olvidado que de esa unión con Vincente nació la otra gran estrella que nos ilumina: Santa Liza Minnelli. En breve espero hablar de ella.
Por cierto, enhorabuena por tu blog de cine. con un nombre tan maravilloso como Anoche soñé que volvía a Manderlay sólo puede ser una rara joya. Creo que estás arrasando en visitas, querida. Visitar Manderlay se ha convertido en la última moda.