Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
KYLIE VALE UN IMPERIO (PERO SU "X" SÓLO UNA MERCERÍA)
Con el nuevo año a Kylie va a ser ordenada Oficial de la Orden del Imperio Británico y con eso ya está más cerquita de ser una antigualla a lo Elton John (un cretino que se las da de icono transgresor cuando se pasó la guerra metido en un armario). ¡Ella que se ha dejado el coño intentando ser la más moderna!
Quizás ese ha sido el gran error: calcular demasiado cómo se es la más moderna. Por no decir lo absurdo que es que un producto como ella pretenda ser ahora alternativa.
Las que estéis pensando que desprecio a Kylie casi tanto como a MacDonna os equivocáis. A mi Kylie me enamoró completamente con su anterior trabajo, el perfectamente consecuente Body Language. Pero ese trabajo fue un fracaso tras el universalmente aclamado Fever y en su compañía, la incongruente Parlophone, se preocuparon muchísimo y le quitaron el juguete de hacer música y la llamaron al orden: puedes parecer moderna, pero no serlo. ¡Que hay que vender butacas, nena! (y la verdadera innovación no vende butacas).
Y así acabó con ese pastiche que es X. Que realmente es lo más parecido al escaparate de una mercería: pongamos todo lo que tengamos y a ver cuanto entra... hala, la pastilla de jabón junto a la figurita copia de Lladró y esta sartén 100% teflón con mango de bambú la ponemos dentro de la cesta de plástico naranja para la ropa sucia. Mira que bonito. ¡Y nos ha cabido toda la tienda!
Más o menos esa ha sido la lógica de Parlophone al elegir las canciones del disco. Y así ha quedado: un muestrario de moquetas mezclado con uno de escobas. ¿Y qué tiene de malo la variedad?, me preguntaréis las más campy kitsch. Pues nada, salvo cuando se convierte en batiburrillo y no es intencionado.
Y es que es muy descarado el intento de copiar cada estilo con relevancia en el nuevo milenio. Así, aunque el sonido Britney sea dolorosamente predominante, tenemos una pincelada de Gwen Steffani/Fergie aquí ("Heart Beat Rock"), una pincelada de Janet allá ("All I See"), un repaso al estilo Goldfrapp ("2 Hearts"), no olvidemos la MacDonna de Stuart Price ("Speakerphone") todo bañado en un homenje a Roisin Murphy (la mayoría, hasta su estilista Pugh).
Pero sería injusto no apreciar la calidad de muchas de las canciones que necesitan una reptida escucha para poder apreciar en su grandeza.
Aunque esto nos deje con la dolorosa realidad de que Kylie ha sacado el mejor tema de toda su carrera (y de la de las demás), el insuperable "The One", rodeado de distracciones de mercería.
Una pena, penita, pena.
>>>>>>>Habéis dejado 3 DIVAgaciones<<<<<<<
Hasta hace 24 horas pensaba igual que tu, pero ahora el disco se me ha metido dentro y no puedo soltarlo junto con el disco de Alicia Teclas
Y como buen fan de la Jackson, adivina que cancion del "X" es la que mas me gusta.
Yo he de agradecer a Kylie y a su discográfica que este disco no se haya titulado, por ejemplo, ni “Resurrección”, ni “Segundo advenimiento”, ni “Fenix”, ni nada que haga referencia a su reciente enfermedad con el fin de utilizar ésta para vender discos.
Yo pienso que el problema eran las enormes expectativas que habían con esta mujer. Y sí, es de agradecer que no nos haya endosado un album de balladas hablando sobrelo horrible que es el cancer.