Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
AUTO-HOMOFOBIA A LA ESPAÑOLA (LA PLUMOFOBIA DE UN JEFE DE CASTING MARICA)
Hace unos días quedé con un querido amigo hetero, un alto cargo en una productora de televisión que ha escrito su primera novela y quería saber mi opinión sobre su texto. De resultas de la charla descubrí, una vez más, cómo ahora son los propios gays los que estan aplicando la peor homofobia.
En justicia debo decir que en realidad es un sector muy específico de los gays: los burgayses. Desde su privilegiado altar de corruptelas ejecutan una terrible auto-censura que se traduce en homofobia para los demas homosexuales. Intentan acabar con la pluma y con cualquier vestigio de diferencia para conseguir que todos parezcamos heterosexuales es su meta en la vida.
Volviendo a la conversación con J, resulta que estábamos hablando de mi próxima obra de teatro, Burgayses, que estrenaré el venidero mes de octubre en el Teatro de la Aguas de Madrid, cuando J comentó que el monólogo sobre el cancaneo le recordaba algo a una obra mía que le había encantado: Mari, ¿me pasas el poppers? [la disfunción]. Y fue por esto por lo que se acordó de que en concreto había habido un actor de los tres que hacían la obra junto a mí que le había impresionado por lo bien que actuaba. El actor en cuestión era Arturo Bezos.
Es entonces cuando me contó algo que yo nunca supe: tanto le gustó Arturo que decidió recomendarlo como papel principal de la exitosísima serie que estaba escribiendo en ese momento (y que era y sigue siendo lider de audiencias en su franja y día). A tal fin, me explicó que los actores eran escogidos por tres personas: él, el director y el director de casting.
Me escamó bastante que antes de proseguir con la historia se lanzase a defender al director de casting con el manido silogismo de que como era "muy gay", por lo tanto "no puede ser homófobo". Inmediatamente supe que me encontraba ante un homófobo descomunal. Me confirmó mis peores sospechas cuando me contó que este director de casting "muy marica, que tiene pareja y es muy serio y muy formal" lo primero que le preguntó cuando J le recomendó a Arturo fue si "tenía pluma o se le notaba que era gay". Porque él no era homófobo pero tenía la certeza de que "a la mayoría de los gays se les nota y no pueden hacer papeles de hetero, no es creíble", así mismo me lo comunicó J.
Teniendo en cuenta que Mari, ¿me pasas el poppers? era una apología de la pluma, no creo que fuese muy justo juzgar la pluma del actor por mis textos y direcciones, pero así lo hicieron. Pero eso no es homofobia, eso es una verdad irrefutable según este chico. De hecho estaba tan seguro de su gaydar que cada vez que un actor se salía del registro cartón-piedra, J me contó que se volvían hacia el director de casting "muy gay" para preguntarle si creía que era gay el actor en cuestión... obvio decir que si la sentencia del "gay nada homófobo" era de la más mínima sospecha de pecado de homosexualidad, el actor quedaba inmediatamente descartado. Un anatema sin nada de odio ni homofobia...
Y es que, por mucho que yo me haya pasado mi carrera sufriendo esta homofobia sigilosa, que te dicen que no es homofobia, que es que tú tienes pluma y eso te descarta, nunca me acostumbro a su injusticia. Mucho menos cuando son los propios gays los que la ejecutan obedientemente. Sin pestañear (uy, eso sería demasiado gay).
El caso es que en esta ocasión de tan justo modo, Arturo fue desposeido de su oportunidad de siquiera presentarse al casting. Un marica no puede interpretar a un hetero. Pero cualquier mal actor hetero (y muchos maricas haciéndose pasar por heteros) pueden interpretar esa caricatura de marica que la sociedad ha convenido que nos representa a todos. Siempre la misma.
Y fue un marica el que dictó sentencia homófoba. ¡Qué triste!
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Resulta patético comprobar como muchos homosexuales han interiorizado y asumido como propia la homofobia reinante en la sociedad hasta el punto de utilizar los mismos argumentos y las mismas “armas” con las que los heteros nos han discriminado, insultado y humillado a lo largo de los años para atacar a los de su propio colectivo. Semejante “bajada de pantalones” ante el discurso homófobo y heteronormativo de la sociedad me pone enfermo. Ese es el gay del siglo XXI. El “heterosexualizado”. No importa que seas maricón siempre y cuando no se te note demasiado y puedas pasar por una persona “normal” ante los ojos de los demás. Ante cosas como esta se me viene a la cabeza un eslogan muy simpático que escuché una vez y que quizá se debería recuperar: “Si no les gusta tu pluma, clávasela”.