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Saturday 19 de May del año patriarcal 2007
 Como se ve la portada antes y después de leerlo
Esta reforma de la portada resume bastante bien lo que pienso de este cutri-folletín seriado que he tenido la desgracia de leer.
Originalmente había pensado llamar esta reseña La potra del viento, porque así es el éxito literario de esta novela. Como el viento, el reconocimiento ora sopla hacia allá, ora sopla hacia acá y de pronto se fija en una obra mediocre, mal escrita, peor documentada y pesimamente construida. No hay ni el más mínimo mimo en este ladrillazo facilón que sólo puede emparentarse con los culebrones vespertinos de la tele... una tragedia.
Cómo semejante engendro de patchwork ha podido vender más de cinco millones de ejemplares y auparse a la cima de las listas de medio mundo, se me escapa completamente. Para mí es el más claro exponente del peor pastiche de la gazpacho-lit o brick-lit: literatura que al modo del gazpacho de brick se compone con malos ingredientes, peores elaboraciones y aún así se vende por que la gente ya no tiene ni la cultura, ni el tiempo ni el arte para hacer un verdadero gazpacho casero y artesanal con buenos ingredientes perfectamente empastados.
Pero mucho más se me escapa como personas supuestamente cultas y leidas me la han recomendado como una novela maravillosa y muy, muy bien escrita. Vivimos en la era de la mediocridad, es mi única explicación. Es indignante lo mal trabajada que está la linea narrativa y cómo se salta las más elementales normas literarias cambiando voces, modos, tiempos y estructuras.
Yo puedo jurar (si creyese en Dios) que empecé a leerla con toda la buena fe del mundo. Me estaba documentando para mi nueva novela y quería saber más sobre la españa de posguerra.
Mi mosqueo empezó cuando leí el insigne párrafo dicho por una ciega de nacimiento, Clara, que reflexiona:
Aquel libro me enseñó que leer podía hacerme vivir más y más intensamente, que podía devolverme la vista que había perdido. (pg. 36)
¡?... Si había perdido la vista... ¡cómo pollas leía! Estuve cuestionando mientras iba para atrás y para adelante en mi afan por descargar al autor. "No seas tan crítico antes de tiempo", me decía. "Seguro que con esa maldita mente hipercrítica que tienes, y que te ha sacado de la televisión, no te estas concentrando en las virtudes ... verás como el autor desvela pronto que Clara perdió la vista poco después de leer ese maravilloso libro de Carax"... ¡Pues no! Y no es que se contradiga o dé una explicación más o menos absurda, ¡es que nunca explica ese gazapo!
Mi mosqueo iba in crescendo, el estilo literario (por llamarlo algo) era torpe y chapucero: cambiaba de tiempo, pasado a presente, sin razón aparente, entreveraba el relato con fragmentos en cursiva que supuestamente eran una narración de un testigo siempre dispuesto a contar todo a un desconocido pero que adquiria las características del narrador omnisciente afirmando cosas que no podía saber... Pero, sobre todo, de política o de la vida en la España de posguerra no se decía nada. La Barcelona que retrata Zafón bien podría ser la de las Olimpiadas, la guia Campsa 2004 o el Forum. Un desastre que me empezaba a molestar.
Todo iba de mal en peor hasta que el sanchesco personaje de Fermín Romero de Torres se pone a hablar con un taxista de la españa de los 40 sobre sus ídolos: ¡Stalin y La Pasionaria! he aquí el párrafo en cuestión que el taxista declama con gran placer:
- Ha habido tres grandes figuras en este siglo: Dolores Ibárruri, Manolete y José Stalin -proclamó el taxista, dispuesto a obsequiarnos con una detallada hagiografía del ilustre camarada. (pg. 236)
Dejemos de lado que Stalin, en un patinazo documental, había muerto un año antes, pero, ¡hablar de la Pasionaria como idolo en la posguerra! Vamos, hasta aquí podíamos llegar, pensé. Ningún desconocido se iba a exponer en esa España de persecuciones y fusilamientos a alabar a una figura que mis padres me vendían como el mayor monstruo de la historia de España al primer desconocido que se subiese a su taxi que en esos años de pobreza extrema siempre eran los cargos políticos beneficiados por la dictadura (los únicos con afluencia económica como para coger taxis).
A partir de ese momento las estupideces se suceden con mayor velocidad que la hipérbole narrativa que plaga este culebrón de serial radiofónico. Lo siguiente que leemos es que un niño que en un colegio de curas ¡recitaba a Marx en alemán durante las misas!:
El rector le tenía por endemoniado porque recitaba a Marx en alemán durante las misas. (pg. 243)
Empecé a deprimirme muy seriamente: "Madre del Amor Hermoso", me decía a mi mismo, "¿Qué oportunidad tengo yo en un país que convierte este engendro chapucero en su cumbre literaria?". Porque, vale que el público lo compre sin mayores ambiciones, pero es que la crítica lo ha aclamado unánimemente... ¡De aquí a Kuala-Lumpur!
Y los errores no son de documentación o ambientación histórica. No, no son esos errores que un lector de California no podría apreciar los que plagan la novela de un demérito grave. La carnicería literaria está bien a la vista para cualquier lector aplicado: los personajes sencillamente no están construidos, todos hablan igual, todos piensan igual y todos se comportan igual. Sobre todo, aparecen cuando interesa y nunca se explica su desaparición. Si un chico le vuela la cabeza a su madre con una escopeta porque llevó un vestido feo en una fiesta, nadie se extraña. No es más que el primer escalón en una escala de sandeces y desatinos.
En estas estamos cuando vemos el siguiente indicio de una chapuza: Daniel se pone a investigar sobre el pasado de Julián Carax y se encamina al piso en que nació (porque Daniel tiene MUCHO, pero que MUCHO tiempo libre en sus manos en una España de posguerra en la que comer cada día ya era un logro) y allí se pone a hablar con la portera y, oh milagro de milagros, un niñato que nos presentan como tímido, mediocre y poca cosa, hechiza a la albacea de la finca y consigue que en la España de posguerra, insisto, en la que el miedo y la desconfianza eran medida, le cuente toda la vida de ese chico con pelos y señales y... ¡le abra el piso abandonado y le permita tocar, sustraer y cambiar todo de sitio! ¡La Virgen de los machistas! ¿Pero quién se va a creer que una portera con caracter agrio se va a arriesgar en esa España a terminar en la carcel por hablar sobre un huido político? Porque en todo momento estamos hablando de un señor que huyó del país perseguido por la Brigada de lo Político y que pocos años después entra y sale de España sin mayor problema. Esta novela es un insulto a la memoria histórica.
Y es que el peor desatino de Zafón es frivolizar sobre una época que fue realmente terrible para muchos. Pero no terrible en el modo que la novela destaca: un blando resumen de páginas sensacionalistas de El caso, ese periódico creado para distraer las mentes asustada e ignorantes de la tragedia política. La gran tragedia de España en ese tiempo era la vida cotidiana, la tristeza, los sueños, la imposibilidad de siquiera comprar o conseguir alguno de esos libros que en esta novela fluyen como los manantiales del Mississippi. En esta novela un gremio precario como pocos en esa época, el de los libreros (de lo viejo lo llama él, como si hubiese mucho movimiento editorial en la posguerra... en la posguerra, querido Zafion no había otra cosa que libros viejos), pues este gremio tiene el dinero y el poder de mantener un edificio con millones de libros que no están prohibidos. Porque Zafion también se olvida de mencionar que los libros estaban perseguidos, prohibidos y quemados en esa España que él tan mal retrata.
Como toda desgracia conlleva una bendición disfrazada, a resultas de mi estupor ante la universal laureada hacia un libro pésimo, encontré una magnífica página que auna humor e inteligencia en dosis diogénicas: Riddler's Den. En un par de entradas hace una divertidísima, inteligentísima y cultísima crítica que me reconcilió con la especie lectora (a la que pertenezco desde que pedí por Reyes Guillermo el travieso). Os sugiero que lo leáis hasta el final si os queréis reir un buen rato y entender un razonamiento bien sopesado:
parte 1 de CORÍN TELLADO meets SAX ROHMER
parte 2 de CORÍN TELLADO meets SAX ROHMER
Me gustó especialmente de ese análisis la rigurosidad en los datos que dejan claro que el autor no se ha tomado la molestia ni en revisar su obra. No era el único en ver la zafiedad de esa chapuza best-seller.
En resumen, esta obra adolece de lo peor del cine hollywoodiense: fórmulas archiconocidas sin profundidad ni alma que estan dirigidas a un público de borregos lobotomizados y ya adoctrinados en los convencionalismos que estos productos refuerzan y recrean una y otra vez hasta hacerlos pasar por verdad (el eterno debate de si el arte recrea la vida o la vida al arte). No es casualidad que Ruiz Zafón viva en Los Ángeles desde hace una década escribiendo guiones para series de televisión y películas. Su novela reproduce la fórmula americana del cine blockbuster. Personajes nada creíbles que se arrastran a merced de la acción para hacer avanzar una trama demasiado manida que carece de fondo o detalles. Lo único que importa es contar grandes dramas que luego veremos en los telediarios cada vez más centrados en los sucesos. Es la era del infotainment en la que nadie quiere profundizar.
>>>>>>>Habéis dejado 6 DIVAgaciones<<<<<<<
Lo lei con fruición y me gustó pero me dejó ese resabio a best seller que parece que está cocinado para ser "agradable". ¿Un libro ha de ser agradable? No No es necesario caer en el malditismo por el malditismo pero los libros con "receta de éxito" esconden mucho más de lo que dicen. En el fondo todos buscamos en el libro una utopía: que algo que es mentira se nos cuente como verdad, haremos el teatro de creerlo y, así y por comparación pensaremos el mundo de otra forma. En ese acuerdo no escrito y mentiroso se basa la literatura y, también estriba su peligrosidad para los regímenes autoritarios. Las "discofórmulas" en los libros ralentizan, disuelven, diluyen este efecto. Para buen libro: Historias de amor y oscuridad de Amos Oz, un libro qu e no amista desde el inicio o incluso Estambul de Pamouk un libro escrito por un pintor que es un cuadro con palabras. En muchos libros y poco tiempo, elijamos bien.
DIVAgado por bonhamled el 20 | 05 | 2007 |
POr cierto el gazpacho brick a veces no está tan mal, conozco que es asesino del glamour, excepto el de Paco Clavel, pero para el proletariado de metro y horario partido es una fuente de vegetales.
Saludos y perdón por esta broma.
DIVAgado por bonhamled el 20 | 05 | 2007 |
¡Qué fuerte lo de la ciega! ¿Qué fue del oficio del corrector? Me pregunto, ¿no habrá leído una versión en braile? Intento buscarle una explicación, es que sufro mucho de vergüenza ajena...
DIVAgado por Victoria el 24 | 05 | 2007 |
VIctoria: Me he enterado leyendo tu blog que te has vuelto a Uruguay (tierra de maravillas peri rossisimas). Espero poder coincidir contigo si vinieses a España otra vez. también me he maravillado con esa delicia de texto que es el "Resistencias a un Estado Proxeneta" de nonita. ¿Que orgullo conocerte y leer esas palabras sabias e irredentas! Gracias por darme ánimos. Tu blog es la mejor medicina. te amo
DIVAgado por shangay lily el 04 | 06 | 2007 |
Bonhamled: Siempre reflexionando y siendo generoso con tus pensamientos. Un placer, amado mío.
DIVAgado por shangay lily el 04 | 06 | 2007 |
Para ZAFIA sólo hay que ver tu cabecera. Me pareces el típico resabido, amargado y escritor frustrado que arremete contra todo aquel que consigue lo que tu nunca vas a conseguir (ni siquiera en una pequeña proporción) en tu puta vida. AMARGADO!!
DIVAgado por Jose el 28 | 06 | 2007 |
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