Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
ESTOY TAN CANSADO DE TÍ, AMÉRICA (RUFUS WAINWRIGHT ENTONA SU 'DE PROFUNDIS')
Dirigido por Sophie Muller (Bjork, Sade, Annie Lennox, Gwen Stefani...), ya tenemos en YouTube el primer video del que será el nuevo trabajo del genio canadiense Rufus Wainwright.
Si Going to a Town es indicativo de lo que va a ser su quinto album, el esperadísimo Release the Stars que saldrá a la venta el 15 de mayo, servidora no va a ganar para kleenex, suspiros y admiración: nos encontramos ante una obra maestra de absoluta madurez.
Pero analicemos el vídeo, una exquisita composición de denuncia brechtiana que destila claustrofobia, desengaño e ironía por los cuatro costados.
Encerrado en una opresiva habitación, una piscina de asfixiantes grises que sólo la esperanzadora blancura de un libro abierto sobre una mesa parece aliviar, Rufus se despide de América como un novio desengañado por las tiranías de su chulazo lo haría.
En este particular De Profundis, el despechado amante, que Rufus interpreta con bergmaniana desolación, enumera las razones de su ruptura en una especie de carta de despedida. La desesperación con la que el preso canta su dolor queda subrayada por la aparición inicial de una corona de laureles dorados (¿la fama, el éxito, la celebridad?) a la que él parece estar dándole la espalda. Las recriminaciones no cesan: "Te aprovechaste de un mundo que te quiso bien", le espeta en un momento de la canción el agonizante Rufus a su tierra. Es fácil olvidar que Bush ha convertido en la mayor amenaza del planeta algo que para muchos fue una tierra de libertad, esperanzas y oportunidades. Una tierra digna de ser amada.
En su diatriba, el protagonista, un sobrio emigrante embutido en un anodino traje de jornalero mediterráneo que Rufus a veces compone con el excesivo dramatismo de su admirada María Callas, alterna su rabia entre un gigantesco jarrón dorado cubierto de rosas rojas, una barroca invocación de la pasión, del amor vital, la fría indiferencia de unas paredes que no tienen ventanas ni posibilidades de salir o entrar, una mortificante iconografía cristiana que evoca una peculiar pasión de Jesucristo ("Tras bañar el cuerpo de Jesucristo en sangre" dice en un párrafo de la canción) y una galería de fantasmas muy pictóricos, y algo lorquianos, que ayudan al "Gay Messiah" en su particular descenso de esa cruz que es el actual Estados Unidos. Un país tan lleno de odio hacia su condición de homosexual que hace imposible continuar la relación de amor que hasta entonces había ("¿Realmente piensas que vas al infierno por tener amor?", le recrimina en un párrafo a alguien que todos sabemos que es ese corrupto presidente financiado por la homófoba iglesia americana).
Para cuando llegamos al estribillo ya sabemos que Rufus lleva tiempo rumiando esta despedida y ya ha hecho las maletas: "Estoy tan cansado de tí, América / Voy a emprender mi propio camino a casa / No voy a estar solo / Tengo una vida que emprender / tengo un alma que nutrir / Tengo un sueño que necesitar / Y eso es todo lo que necesito". Y es que, como me confirmó su manager en Madrid, "con productos como Gwen Stefani" América no es un buen mercado para un marica orgulloso con apetito por lo alternativo como lo es Rufus.
También nos aclara ese estribillo que su exilio no lo va a emprender en solitario: este emigrante va a dirigir sus dolidos pasos hacia Berlin, ciudad en la que reside su novio Jörn Weisbrodt (tuve la suerte de conocer al “Personal Assistant to General Manager and Head of Artistic Production Special Projects” de la Deutsche Staatsoper, lugar en el que se conocieron preparando un concierto de Rufus, cuando acompañó a Rufus en su concierto madrileño y no dejaban de hacerse carantoñas cada vez que Jörn abandonaba la lectura del Lunar Park de Bret Easton Ellis y Rufus su entrevista conmigo). Y si sabemos que es esta la ciudad elegida no sólo es gracias a esta fantástica entrevista en Harp, sino a la especialmente hermosa iconografía que evoca cuando canta eso de "me voy a un pueblo que ya ha sido arrasado hasta los cimientos". Esa ciudad convertida en escombros por las bombas aliadas que todos hemos visto en esas filmaciones en blanco y negro se convierte así en la perfecta metáfora de su desolación al tener que renegar del sueño amado.
Para entonces, Rufus ya ha acabado su De Profundis convertido en un nuevo modelo de desengaño periférico. Una revisión de Oscar Wilde con bastante más suerte en el amor (Jörn es un chulazo de 2 metros, culto, exquisito y encantador), el exilio (Europa está rendida a los piés de Rufus mientras que París encerró a Oscar en una húmeda mazmorra de oprobio) y las perspectivas de futuro (Estados Unidos acabará por rendirse a sus piés, para cuando Oscar Wilde se reencontró con el sinvergüenza de Bossie en Italia estaba muriendo en el anatema, el ostracismo y el olvido... hasta tal punto que su familia ya se había cambiado su apellido a Holland).
Una bellísima obra maestra que Obtusity analiza estéticamente con esmero. Un faro para las precarias navegantes del azaroso mar de la creatividad artística sin fórmulas ni red.
>>>>>>>Habéis dejado 10 DIVAgaciones<<<<<<<
Te leo siempre en silencio pero después de lo que has escrito del Rufus no puedo resistirme a felicitarte. Eres de lo más interesante que se puede encontrar en la red. Ya se que queda cursi, intentaré que mi proxima divagación sea menos irrelevante.
Yo soy fiel lectora de Shangay. Ella lo sabe. Pero confieso: soy también de las que pasan sin comentar. Shangay es una escritora genial. Sus críticas musicales me pillan un poco lejos, porque conozco mucho menos que ella, pero aún así me fascina lo que tiene que decir, sobre eso o sobre cualquier otra cosa. No me la pierdo.
Shangay, sólo hecho en falta que tu blog tenga sindicación RSS para suscribirse desde Google Reader (o desde cualquier otro agregador de blogs).
DIVAgado por someOne el 28 | 04 | 2007 |
fe de erratas: donde puse "hecho en falta" quise decir "echo en falta". Sorry, las prisas.
DIVAgado por someOne el 28 | 04 | 2007 |
Ví el video y estoy completísimamente seguro q parte de la escenografía y coreografía fue inspirado en un famoso cuadro del pintor venezolano Arturo Michelena llamado "Miranda en la Carraca".
Shangay: no sé cómo sindicar una página para que siga los estándares de blog (el tuyo los cumple todos -cronología, comentarios, etc- menos este). Tú eres un hacha tecnológica, a juzgar por tus videos, músicas y demás. Imagino que lo más sencillo sería que usaras Wordpress, u otro administrador de blogs, en tu dominio (tendría la misma URL que ahora). Siento no saber más. Besos!! C.
DIVAgado por someOne el 02 | 05 | 2007 |
gracias por este regalo, lo mejor hasta el momento de esta jodida primavera