RECUERDO A MIS HERMANOS HOMOSEXUALES (Y A TODAS LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO)
El 27 de enero ha sido declarado por las Naciones Unidas Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La fecha elegida coincide con el aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz (Polonia) en 1945, aunque este año las sedes de Ginebra y Nueva York de la ONU celebrarán la efeméride el lunes 29 de enero.
Durante mucho tiempo se ha olvidado que más de 15.000 homosexuales también fueron víctimas de este exterminio (algo que he recordado gracias a la magnífica labor de dosmanzanas.com). Para comprender la magnitud del drama que la comunidad homosexual vivió en la Alemania Nazi, os recomiendo "Paragraph 175". En este fascinante y conmovedor documental de Rob Epstein y Jeffrey Friedman (autores del legendario "El celuloide oculto") se entrevista a alguno de los menos de 10 homosexuales que aún viven tras pasar por los campos de concentración nazis a causa de su homosexualidad. Con imagenes de archivo, visitas a los escenarios de sus recuerdos en el Berlín actual y material de los entrevistados, se dibuja un emocionante retrato de la vida homosexual en la República de Weimar y su oscura caída con la llegada del nazismo. La gran virtud de este documental es aprender que la historia es un péndulo que igual que avanza puede retroceder. Algo que la comunidad homosexual ha olvidado en su regocijo por las pequeñas victorias burgaysas.
Para que os hagáis una idéa aqui os dejo el trailer.
Hermanos homosexuales, os recordamos y amamos.
OM TARE TUTTARE TURE, MAMA AYUR JANA PUNTIN KURU SOHA
(escúcha de labios de los monjes de Zongkar Choede el mantra a la Diosa Blanca Tara para pedir compasión)
Ha trascendido el genocidio judío por lo absolutamente injustificado y terrible, sin embargo la presión y daño hecho a los homosexuales no. Parece como si la sociedad "comprendiera" el exterminio de "estos desviados".
En realidad el dolor y el daño es el mismo y se asienta sobre la misma mentira: en un mundo hecho para unos pocos: arios, heterosexuales, nazis, alemanes, recios y saludables no hay sitio para nadie más.
Lo malo no es que haya pasado, lo malo es que siga pasando.
En cualquier caso y por encima del documento y como decía Adorno, cualquier representación del holocausto nazi es una simplificación y, por tanto, un favor a quienes lo niegan que, no sólo por coincidencia, son los mismos que defienden las ideas sobre las que se asentaron.
Hace 62 años de la liberación de Austwitz, Elie WIezel, Primo Levi, Jean Amery y muchos otros respiraron ácido para transmitírnoslo. También los que portaban un triángulo rosa tragaron ácido negro y nazi.
Los asesinos están en el pasado, ojalá queden ahí.
Diego de Dosmanzanas: Gracias a vosotros por la espectacular red de información que habéis ido levantando desde la nada durante el pasado año. Espero que cada vez más personas descubran vuestro centro de información.
Cuando Theodor Adorno dijo que ya no era posible la poesía después de Auschwitz; cuando Primo Levi se explayó acerca del testimonio siempre parcial y aproximado que puede dar el sobreviviente del Lager, quien conserva el habla y aún es capaz de contar, una figura de sí mismo a la cual Primo contrapuso la de los hundidos, la de los que vieron a la Gorgona cara a cara, la de los llamados “musulmanes” en los campos, porque se habían entregado al aniquilamiento sin retorno y sólo balbuceaban produciendo un sonido similar al de una plegaria; cuando Levi recordó al pequeño Hurbinek, aparentemente nacido en Auschwitz, poseedor de una sola palabra indiferenciada y repetida en sueños, niño muerto en marzo de 1945 “liberado, pero no redimido”, en todos esos casos lo que se expresa es, en definitiva, el escándalo estético y existencial que implica la pretensión de representar lo ocurrido en la Shoá.
Pero la Shoá está dando muchos réditos políticos (el principal la creación del estado exterminador de Israel)... la hipócrita polémica sobre la alcaldesa de Ciempozuelos que optó por recordar a los israelies Y ojo que no digo judios, sino israelies) que ellos están haciendo con los palestinos lo mismo que tantas los nazis hicieron con ellos lo expresa muy bien.
Para profundizar en las implicaciones de la irrepresentabilidad del holocausto, os recomiendo la lectura de este mágicamente aterrador ensayo de Hugo Svetlitza: Hurbinek ya tiene voz. Destaco este párrafo en el que se habla de la terrible significación del niño nacido y muerto en el campo de concentración, Hurbinek:
La Shoá -catástrofe, devastación- y no holocausto como ofrenda sacrificial marca de una manera inédita e inaudita en la historia la atroz utilización de la ciencia por parte de la maquinaria nazi con una eficacia siniestra: el exterminio como producción en cadena. En Auschwitz no se mataban personas, se producían cadáveres.
Hurbinek no era nadie afirma Primo Levi describiendo a un niño de no más de tres años prisionero en Auschwitz, innominado, bautizado así por sus compañeros de infortunio. Su existencia se reducía a una pura mirada, desoladora y expresiva a la vez: era su único lenguaje. Hurbinek no hablaba: emitía sonidos breves inarticulados a los que sus compañeros intentaban descifrar. Meses antes de la liberación murió Hurbinek "Nada queda de él: el testimonio de su existencia son estas palabras mías" refiere Primo Levi. El exterminio de los judíos por parte de los nazis es el exterminio discursivo no explicable en categorías que pertenecen a la nosogrofía psiquiátrica, sino que el campo a describir entra en el terreno de la ética.
Y sobre la denominación de "musulmanes" a los judíos que se dejaban morir nos explica:
El aplastamiento de la subjetividad y lo intestimoniable tiene un nombre: el eufemismo utilizado en la jerga del lager era el Musulmán (denominaban así a los prisioneros que habían abandonado cualquier esperanza, eran cadáveres ambulantes, eran los hundidos); el nombre puede provenir del término árabe muslim que designa al que se somete incondicionalmente a la voluntad de Dios.
Giorgio Agamben refiere que los judíos saben que en Auschwitz no morirán como judíos sino como musulmanes ... Para Primo Levi el musulmán es el lugar de un experimento en el que la moral misma se pone en duda. Pierde sentido, incluso, la propia idea de un límite ético.
La semiología y el poder de la palabra siempre es fascinante.