Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit”.
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, se encontrará buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, se necesita la religión. Steven Weinberg
El anarquismo ha muerto, ¡larga vida a la anarquía! Ya no necesitaremos más el bagaje del masoquismo revolucionario o de la autoinmolación idealista; o de la frigidez del individualismo con su desdén por la convivencia, por el vivir juntos; o las vulgares supersticiones del ateísmo, del cientifismo y el progresismo del siglo XIX. ¡Tantos pesos muertos! Las mohosas maletas proletarias, los pesados baúles burgueses, los aburridos portamantas filosóficos ¡por la borda con ellos! Hakim Bey
¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo. Buenaventura Durruti
NOAH'S ARC: EL CORTOMETRAJE (ASÍ NACIÓ LA SERIE GAY QUE ARRASA EN LOGO)
La verdadera maravilla de internet es poder bajarte series que aquí no se han estrenado o nunca se estrenarán. Ese es el caso de Noah's Arc, una serie sobre cuatro maricas negros que la cadena de MTV para gays LOGO (L de lesbianas y G de gays) desarrolló a partir de un cortometraje sin más pretensiones que pasearse por festivales gays que podéis ver encima y a la que servidora se hizo adicta desde que vió el primer episodio en YouTube. Me faltaron minutos para bajarme todo lo posible y seguir la segunda temporada a la par que las emisiones americanas.
A resultas de ese furor lphantero en un pis pas había visto las dos primeras temporadas.
Para mi gusto empieza correctamente, sube levemente a mitad de la segunda temporada y se estrella estrepitosamente en lo ridículo al final de la misma. Aunque tiene el encanto de lo absolutamente cursi y algo tontorrón que gusta una tarde lluviosa de domingo.
El gran problema es que, como otras series para el público gay, esta crónica de la vida afro-gay cae en esa surrealista caricatura de las minorías que ha impuesto la primera serie burgaysa con éxito masivo: Sexo en Nueva York. De hecho copia ese formato muy descaradamente: cuatro protagonistas, ausencia de realidades laborales o vitales más allá de lo imprescindible, emocentrismo (sólo existen las emociones) y, por lo tanto, sexo vainilla a todo trapo en lugar del forzado sexocentrismo de Queer As Folk (ambas opciones fallidas por irreales y unidimensionales).
Y eso que según sus creadores, el aliciente de Noah's Arc debería ser que al ser todos negros te descubriría una nueva forma de mirar la homosexualidad de la que la serie "blanca" carece. Ironicamente ese acaba convirtiéndose en su peor defecto, no es creíble que los personajes vivan en una burbuja afrocentrista en la que los blancos no aparecen ni por la calle.
Aunque su verdadero peor defecto es que es extremadamente complaciente. Como en la mayoría de los productos compensativos --creados para acallar a minorías cada vez más discriminadas a base de cuotas políticamente correctas que, cual envíos humanitarios a una feroz dictadura africana, siempre acaban por caer an las manos más corruptas y ambiciosas-- sus guiones sólo buscan complacer a esas minorías a las que pretende retratar... aunque sea mintiendo y disfrazando la realidad, escondiendo los problemas que esas minorías, todavía muy alejadas de esos paraísos de normalidad que nos intentan vender y convertidas en meros targets comerciales para la televisión, deberían combatir.
Porque esas mentiras placebo están creando toda una generación de indolentes que realmente creen que todo está conseguido... menos el dinero. Porque siempre se puede tener más dinero. Y es que esa es también la filosofía de esta hija bastarda de la ridícula serie de Sarah Jessica Parker. Maldita la hora en la que descubrieron que el mujerismo vende casi tanto como el machismo. De esta vamos a tardar mucho en salir las "minorías".