Miss Shangay Lily, la famosa drag-queen de la tele, parece tenerlo todo en este momento de su vida. Un rico marido que le ha cambiado la vida y las aspiraciones (“Desde que mi marido es gaympresario, yo soy merchandising”), una vida de lujo a bordo de un crucero que organiza su marido, un trabajo como cantante del crucero muy bien pagado por su marido y muchas horas para compartir con los cientos de burgayses (empresarios gays con mucho dinero y unas ideas muy conservadoras) que su marido ha convencido para celebrar el triunfo del gaypitalismo.

A tal fin, todos se han embarcado en un fantástico tour por los principales barrios gays del mundo rosa: su avispado marido, utilizando un término que Shangay inventó en su época de activista para denominar despectivamente a esa élite a la que acusaba de conformismo burgués, ha llamado a este tour la ruta de los burgayses.

De este modo, también Shangay se ha visto involucrada en ese monopolio para rentabilizar la cultura gay.

 

 

 

 

BURGAYCCIONARIO

 

               [Burgayses]

                           Gays conservadores que han recuperado y adoptado las estrategias del sistema burgués heterosexual: familia, empresa e iglesia son sus valores. Su biblia se llama marketing y su rito diseño. Si amasan sufuciente dinero y contactos creen que van a un cielo que se llama "Normal".

               [Gaympresario]

                           Avispados empresarios que han construido la exitosa marca gay© y a partir de ahi han desarrollado una extensa red de franquicias que garantiza pingües beneficios. También son conocidos como Mafia Rosa por sus peculiar sentido del monopolio.

                          [Gaypitalismo]

                           Un cáncer que ha corrompido todos los ideales del Movimiento de Liberación Gay por el que tantos pioneros entregaron su vida. En el gaypitalismo se prima el individualismo neo-liberal sobre el imprescindible sentido de comunidad. Un  sentido de comunidad que había conseguido salvar a los homosexuales de una marginación que permanece a pesar de lo que se diga.