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UN MUNDO DE MATICES
Compelidos por lo general a pensar, sentir, vivir en unúnico sentido, cultivar la ambigüedad nos introduce en un mundo lleno de
matices donde ya no hay lugar para lo bueno y lo malo, para lo bonito y lo feo,
para lo masculino y femenino como términos opuestos, contradictorios,
irreconciliables. Y es que, estrategia vital antes que recurso artístico, la
paradoja resuelve la oposición entre contrarios proponiendo la duda, la
sospecha, la incertidumbre como valores a partir de los que construir una
identidad y, con ella, un personaje.
Aplicada en esta tarea Miss Shangay Lily presenta ahora en
el Teatro del Mercado “Monólogos feministas para una Diva”, espectáculo que
conjuga inteligencia, humor y feminismo, que en sus propias palabras, tiene por
objeto “la liberación de lo femenino que hay en el hombre y de lo masculino que
hay en la mujer”.
Consiste el montaje en una serie de monólogos bien
entrelazados que abordan siempre desde una perspectiva crítica cuestiones
relacionadas con el machismo y la homosexualidad, con el mundo de las creencias
y los usos y costumbres del momento, defendiendo “avant la lettre” el
librepensamiento, más allá de toda idea preconcebida en torno a patria, raza,
sexo, política y religión. Mejor cuanto menos doctrinales, los monólogos con
numerosas referencias a la realidad más inmediata –esto es a la más palpitante
irrealidad televisiva-, en sus mejores momentos disparatan hasta lo absurdo
situaciones más que improbables –un encuentro con el papa, por ejemplo- o
exageran otras –las aventuras y desventuras de un gay en Nueva York- que
resultan extremadamente cómicas.
De gran sencillez y sin ninguna estridencia, funciona el
espectáculo, y ello por la sinceridad y el desparpajo del interprete, que se
granjea pronto la simpatía de los pocos espectadores que no tiene ganados para
su causa de antemano, trasladando con absoluta vividez a las tablas cierto
sentido del divismo consistente en dar la impresión de pensar, sentir, vivir a
cada instante como si estuviera sobre un escenario.
Fernando Andú (Heraldo de Aragón)
"La inquieta e inquietante Miss Shangay Lily viene a enriquecer una inteligente línea de teatro crítica con las
represiones y convenciones sociales y sexuales, de afirmación y rebelión de las
diferencias. Se marca el reto de una interpretación alejada del guiño complaciente y del cliché resultón, en registros distorsionados, de contención o estridencias
buscadas y extrañas, y también de una ironía más profunda. Una clara y difícil
apuesta de teatralidad".
José Henriquez (Guia del ocio)
"Miss Shangay Lily es un mito en Madrid. Un icono de la modernida”.
Jordi González (CityTV.
Barcelona)
“Tiene pinta de diosa díscola e imaginativa,
gestos de reina sobrada y destrozona, lengua de hipnotizador revolucionario;
verla y escucharla es ponerse, con cuerpo de jota, al borde de un precipicio.
Pero por dentro es todavía más interesante: seductora, cáustica, provocativa,
justiciera, inteligente, cálida. Miss Shangay Lily es un texto incendiario,
lujosamente encuadernado."
Eduardo Mendicutti
“Reivindicativo, lúdico, hipercrítico, la
carcajada inteligente salta, a menudo, en una crítica heterogay ingeniosa e
incesante. Cosmopolitismo y transgresión necesaria”
Luis Antonio de Villena
“No es un secreto que yo admiro profundamente a Shangay Lily. Sus propuestas culturales son una fascinante fusión de entretenimiento y transgresión que nos lleva a lugares de los que normalmente huimos: compromiso, inteligencia, humor, evolución... Tampoco es un secreto que es mi amigo, pero esa amistad jamás ha nublado mi visión de uno de los artistas más innovadores del siglo XXI. Polifacético y subyugador, muy
conocido en el ambiente artístico, amén de feminista
convencido”
Lucía Etxebarría
“Shangay Lily, ensayista,
actriz y fenómeno. Su tono entre dislocado y ultraculto es insólito, valiente y
eficáz”
Leopoldo Alas (El Mundo)
"Lo suyo es una demostración de que la
diferencia existe y no es algo sobre lo que quepa discutir: ni desde una postura
represora para suprimirlo, ni con una mirada pseudoprogresista para tolerarlo.
Esto hace que sus textos puedan desconcertar y hasta irritar tanto a sectores
homófobos como a oficiantes del integrismo gay, pero eso mismo los hace tan
interesantes, porque se niegan a seguir oficialismos ni a expresar lugares
comunes sobre la homosexualidad o el feminismo"
Pedro Manuel VILLORA (ABC)
"¿Cómo olvidar esos poderosos dildo-brazos, la
intoxicación política de tus escritos, como olvidar el penetrante idealismo de
tu beauvoiriano turbante? ¡Demasiada belleza!"
Beatriz Preciado (Ensayista y filosofa
queer)
“Shangay Lily ha escrito no sólo una apreciable
y entretenida obra sino una de las primeras novelas queer
en castellano. Bajo lo
divertido de la lectura y lo vistoso de sus turbantes, nos encontramos con una
lúcida radicalidad política, con una formación intelectual que parte de
Deleuze, Foucault o Derrida y que llega
hasta Judith Butler, la Segdwick o nuestra
Beatriz Preciado”
Marcelo Soto (revista
ZERO)
“Un entretenido ejercicio de libre-pensamiento y
libre-expresión en el que Shangay lo dice todo ya que nosotros nunca nos
atrevemos. Una diva auténtica que viene a refrescarnos la conciencia; ...un lujo
soberano”.
Isabel Pérez Pol (LANETRO)
“Hay curiosidad, reflexión, problemas de
identidad y lagunas anchas como océanos: Mari,
¿me pasas el poppers? (una
guía, de la A a la Z, sobre homosexualidad masculina, de Shangay Lily, que
“pretende llegar a chicos y jóvenes que buscan su identidad en poblaciones
pequeñas”) las llena. Shangay Lily, de 39 años, nacida en Uterolandia, vive su
penúltimo boom de algo —el anterior fue el de las drag
queen— y lamenta que los
“gayempresarios” y
los “burgayses” están
haciendo negocio de la literatura homosexual, sin importarles echar mano de
“novelas de baja calidad”. Si lo gay es cool, la literatura
gay también lo es, y
vende. Pura matemática. ¿Hasta cuándo? “Es una moda, importada de Estados
Unidos. Pasará y sobrevivirán los que realmente sean
artistas”.
Elena Sevillano (El País de las
Tentaciones)
“Poca gente a estas alturas se preguntará quién
es Shangay Lily, pero para los que no están al tanto, es una pionera en muchos
sentidos, como ser la primera Drag-queen de este
país. En su currículo hay de todo, ha trabajado en cine, televisión y varias
revistas, y también ha escrito novelas. En definitiva, Shangay lily es una
abanderada del movimiento gay en España”.
Oscar Pérez (revista ODISEA)
“Muchos pensaron cuando Miss Shangay Lily
apareció por primera vez en la pequeña pantalla que aquella dama no iba a pasar
de ser una más de las innumerables reinonas que pululan por las televisiones
nacionales. Se equivocaron, su talento a prueba de bomba y su estética
glamourosa la ha convertido en los últimos años en escritora de éxito, locutora
de radio y actriz de cine. Y es que esta feminista convencida, tras su aparición
estelar en la película Boca a boca, es ya todo un fenómeno mediático de primer
orden”.
Manu Vives (El Periódico de
Alicante)
“Con el vientre de su madre como única patria,
Miss Shangay Lily denuncia el sometimiento que la minoría lesbiana y transexual
padece gracias a la acción soslayante de los homosexuales de sexo masculino.
Sofisticada e inteligente, sabe de dónde viene y sobre todo, a dónde demonios
va”.
Pedro Rojas (periódico La
Verdad)
“Feminista, ambiciosa y, por encima de todo,
artista, la primera "drag queen" de la escena española está dispuesta a relanzar
su carrera sin perder un ápice de dignidad”.
Nieves Salinas (revista
Interviú)
“De paso en Málaga para participar en el ciclo
de artistas gays promovido por la Diputación, asegura que le gusta compartir
verdades que no se hablan normalmente. Frívol@, carismátic@, e intens@, sobre
todo muy intens@. Shangay Lily “el personaje/persona” sabe como captar la
atención de su interlocutor y llevarlo a su terreno. Sobre un escenario, su
imagen es todo artificio. A pie de calle nos encontramos con una mente inquieta
con miles de proyectos por realizar”.
Carmen L. Cueto (La Opinión de
Málaga)
"Miss Shangay vuelve a la sátira sociológica,
pervirtiendo los géneros, los manipula y los rehace a su voluntad, les imprime
carácter y finaliza dándoles un regusto exquisito que tiene como última
instancia la conexión queer (maricón,
vaya). Miss Shangay es un amaneramiento que tapa otro: un discurso que absorbe y
amplifica los comentarios y pullas que ha sugestionado, reduciéndolos al absurdo
por la redundancia. Toda ella es una ilustración del concepto de posmodernidad.
Con turbante y rimel incluido".
Guillermo Arazo (periódico El Mundo.
Valencia)
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